Washington paga al delator: hasta el 30% de la multa si se canta un fraude de 70.000 millones
El Tesoro de Estados Unidos acaba de convertir la delación en negocio redondo: quien aporte datos que desemboguen en una sanción superior al millón de dólares podrá llevarse hasta el 30% de la multa. El secretario Scott Bessent anuncia este lunes el programa, focalizado en el saqueo sistemático de Medicare y Medicaid, dos coladeras que pierden unos 70.000 millones al año.
El modelo que ya funcionó contra los evasores fiscales
La jugada copia la receta del IRS: recompensas millonarias para quienes ayudaron a desenterrar evasores fiscales. Ahora el blanco son las mafias que facturan tratamientos fantasma, compran identidades médicas y lavan el dinero en cripto o inmuebles en Dubai. El pago saldrá íntegramente de las sanciones, no del bolsillo del contribuyente.
El anuncio llega después de que Bessent visitara en enero Minnesota, convertida en el laboratorio perfecto del fraude: somalíes que montaron clínicas de autismo ficticias, empresas de comida escolar que nunca sirvieron un plato y agencias de cuidados domiciliarios con pacientes que ni existían. Solo el caso Feeding Our Future suma 250 millones desviados; los acusados se gastaron el dinero en Lamborghini y bolsos Birkin.
El Tesoro advierte que parte del botín acabó financiando a Al-Shabaab. El nexo terrorismo-beneficios públicos ya no es una teoría de conspiración: es una línea de investigación abierta en al menos media docena de distritos federales.

24 Señales de alarma para los bancos
La FinCEN difunde este lunes una circular interna con dos docenas de banderas rojas: empresas médicas recién constituidas que facturan millones de la noche a la mañana, giros inmediatos a paraísos fiscales tras cobrar de Medicaid, o médicos jubilados que de pronto firman miles de recetas desde un sótano de Minneapolis. Quien ignore el aviso se juega la licencia bancaria: hace tres semanas Canaccord Genuity pagó 80 millones por no denunciar operaciones sospechosas.
El mensaje es brutalmente simple: o colaboras o te comemos la multa. El Tesoro ya baraja la primera oleada de incentivos: con sanciones como la de Canaccord, un informante podría embolsarse 24 millones de golpe.
El gobierno de Trump lleva 200 causas por fraude sanitario en 50 distritos. La factura total supera los 10.000 millones. La orden ejecutiva de marzo pasado prometía tolerancia cero; ahora, además, ofrece un dividendo.
El ciudadano medio paga 1.200 dólares más al año en primas de seguro por culpa del fraude. La cuenta corre paralela a la de los sobornos, los kickbacks y los laboratorios que facturan análisis de sangre a pacientes muertos. El sistema está tan podrido que hasta los Rusos compraron empresas de equipamiento médico en Florida para colar facturas por sillas ortopédicas que nunca llegaron a nadie.
El Tesoro no pide patriotismo: pule la etiqueta del billete. La recompensa puede superar el salario vitalicio de un médico honrado. Por primera vez, delinquir paga más que denunciar. La apuesta es tan obvia que las líneas de información ya están saturadas. Y la primera oleada de millonarios accidentales ya está en marcha.
