Ana espasandín cumplió 42 años con vicuña y un guiño futbolero que nadie esperaba

Las luces neón aún no se habían apagado y ya el video corría como reguero de pólvora: Ana Espasandín, arquitecta de día y dueña de las noches porteñas, celebró su cumple 42 rodeada de Benjamín Vicuña, su melliza Maru y unos cuantos globos que desataron la tormenta en las redes. El truco estaba en los detalles: uno llevó el escudo de Vélez, el otro el de Boca, y ambos posaron juntos como si la rivalidad fuera un chiste de barra privada.

La fiesta fue en un salón que parece sacado de un videoclip ochentero: mesas redondas, copas que nunca se vacían y un karaoke que convirtió a los invitados en estrellas de Spotify versión acústica. Allí, entre canciones y brindis, Espasandín subió la primera tanda de fotos con el epígrafe que resume la noche: «42 años festejando con mi melli rodeada de amor». Las imágenes hablan por sí solas: la melliza abrazada, Vicuña con una sonrisa que desmiente cualquier versión de crisis y un grupo de amigos que parecen sacados de un comercial de cerveza.

El globo que dividió a la barra y unió la fiesta

Lo que nadie cuenta es que el diseño de los globos fue idea de Espasandín: ella misma los llevó impresos con los escudos de los clubes para zanjar la discusión eterna entre sus amigos hinchas. El gesto funcionó. La rivalidad se transformó en chistes, selfies y un video que ya supera las 200 mil reproducciones. En la pista, los pasos de cumbia mezclados con reguetón hicieron el resto: al final de la noche, hasta el más anti-Boca cantó La 12 con garganta desgarrada.

Vicuña, que llegó directo desde un set de grabación, se cambió en el baño del salón: se sacó el blazer negro, se puso una campera de jean y agarró el micrófono como si fuera Casero en su mejor momento. «Canta conmigo, mi amor», le pidió a Ana antes de soltar De música ligera. El video dura exactamente 43 segundos y ya es meme en Twitter: el chileno que se ganó al país una vez más.

Cuando el pastel se volvió trending topic

Las tortas, dos, llegaron con bengalas incluidas. Una de chocolate con dulce de leche, la otra red velvet con frosting de maracuyá. La coreografía de las velas fue coreografiada: cuenta regresiva, grito colectivo y un «¡que los cumplas feliz!» que resonó hasta la vereda. El pastelero confesó que nunca había recibido tanto feedback: «Me escriben para pedir la misma, pero con el escudo de River», bromeó.

La fiesta terminó a las 5:42 de la madrugada con una última foto grupal: Ana y Maru en el centro, Vicuña justo detrás con la mano en el hombro de su novia, y todos levantando los globos como trofeos. No hubo llantos de cumpleaños, solo carcajadas y la certeza de que el próximo año volverán a repetir el ritual. La arquitecta cerró su Instagram con un selfie en el auto de regreso: «Gracias por hacerme sentir 42 veces querida». La cifra habla por sí sola: 42 años, 200 mil reproducciones, un solo mensaje claro: cuando el amor y la amistad se juntan, la rivalidad queda para el campo de juego.