Clausurado el nacional: la salsa devoró el césped y sporting cristal se queda sin casa
El Estadio Nacional de lima amaneció este lunes convertido en un solar. Donde debía lucir el verde intenso del césped solo hay tierra apisonada, botellas de plástico y restos de comida que olían a viernes y sábado por igual. Dos noches de salsa —27 y 28 de marzo— bastaron para borrar de un plumazo la cancha que en pocos días debía recibir a Sporting Cristal por la Copa Libertadores. La respuesta oficial no se hizo esperar: clausura temporal y 110 000 soles de multa. El mensaje es claro: aquí se vulneró la norma y se irrespetó al deporte.
La municipalidad selló el recinto antes del mediodía
Un dron sobrevoló el coliseo a primera hora y la imagen fue demoledora: gradas vacías, baños químicos semitirados, carpas de comida a medio desmontar y, en el centro, un rectángulo de tierra que ya no parece una cancha de fútbol. Agentes de la Municipalidad Metropolitana de lima sellaron los accesos alrededor de las 10:00 h tras constatar el incumplimiento de horarios y niveles de ruido que sacudieron a los vecinos hasta las cuatro de la madrugada.
El parte oficial habla de «alteración del orden público» y «uso indebido del espacio deportivo». La empresa Tropic Music International SAC, organizadora de Una noche de salsa 14, tiene 48 horas para presentar descargos. Mientras tanto, el Instituto Peruano del Deporte respalda la medida y adelanta que revisará internamente cómo se filtró un evento de esa magnitud sin garantías de protección para la grama.

El técnico de sporting cristal ya busca cancha alternativa
En las redes, la hinchada celeste explotó. «¿Cómo vamos a jugar la Libertadores en un campo de batalla?», escribió un aficionado. El club confirmó que estudia solicitar plaza de localía en el estadio Alberto Gallardo o incluso en Arequipa, aun la CONMEBOL debe aprobarlo. El césped hidrópono necesita mínimo seis semanas para recuperarse; la fecha con Bahía está fijada para la tercera semana de abril. El tiempo apremia y la solución pasa por mudar la sede o aceptar una superficie improvisada que, en palabras de un utilero, «pica más que un tablón de billar».
El daño va más allá del verde. Los sensores de humedad fueron arrancados, el sistema de drenaje quedó obstruido con papeles y la pintura de las zonas de prensa desconchada por los equipos de montaje. El costo de rehabilitación ronda los 300 000 soles, dinero que la municipalidad reclamará a la promotora si se confirman las irregularidades.
El episodio vuelve a poner en evidencia la carencia de espacios para grandes espectáculos musicales en lima. Mientras tanto, el óvalo más emblemático del país duerme el sueño de los justos bajo un candado y una banda amarilla que advierte: «Clausurado». La salsa se llevó el alma del estadio; el fútbol, por ahora, anda sin techo.
