Colombia naufragó en ee.uu.: la falsa ilusión de james y la cuenta regresiva al mundial
En Orlando y Harrison se escribió el epitafio de un sueño. colombia perdió 1-2 con Croacia y 1-3 con Francia, pero el marcador apenas es la firma al pie de un diagnóstico mucho más cruel: el equipo de Néstor Lorenzo llegó a la recta final antes de Qatar 2026 sin motor y con la defensa en llamas.
James, el crack que ya no arranca
Cuatro meses sin tocar una pelota tras su salida del León mexicano, 41 minutos acumulados en el Minnesota United y, aun así, 126 minutos repartidos contra croatas y franceses. El dato habla por sí solo: el mejor pasador de las Eliminatorias sudamericanas (7 asistencias) apenas recibió entre líneas, no desequilibró ni un solo balón dividido y se convirtió en el blanco de una afición que lo ovacionó en 2014 y ahora lo vitupera en 2025. El cuerpo técnico apostó por el nombre, no por la forma, y el resultado fue un equipo sin timón en el medio.
El contraste se llama Juanfer Quintero: 37 minutos en total, dos pases filtrados que terminaron en remates de Díaz, una asistencia anulada por fuera de juego y el único recital de toque que dio algo de oxígeno a un ataque asfixiado. La pregunta que arde en la concentración: ¿por qué esperar 63 minutos para soltar la llave que sí gira?

El desguace defensivo que francia desnudó
La pareja Davinson Sánchez–Jhon Lucumí fue presentada como el muro del siglo XXI cafetero. Ante Croacia se descolgaron tres veces en el primer cuarto de hora; ante Francia, el lateral derecho Daniel Muñoz participó, por acción u omisión, en los tres goles. El tercero nació de un pase en corto errado por Juan David Cabal que dejó a Maghnes Akliouche solo frente a Camilo Vargas. El arquero atajó, el rebote cayó a los pies de Mateta y el 3-1 fue un espejo del descontrol.
El dato que duele: Francia presentó su equipo B y aún así generó 2,14 goles de xG; colombia, 0,71. Es decir, el resultado pudo ser más abultado sin que eso sorprendiera a nadie en el vestidor.
Díaz, solo contra el mundo
Luis Díaz fue el único que intentó romper el guion. Cada vez que recibió, lo hizo con dos hombres encima y aún así completó cinco regates exitosos, el doble que el resto del equipo sumado. El problema: cuando el rival leyó la jugada, cerró la grieta y colombia no tuvo un plan B. El Liverpool puede salvar partidos con una genialidad; la selección no puede vivir de esa lotería a 60 días del Mundial.
Cuenta regresiva de 60 días sin red de seguridad
Lorenzo tiene hasta finales de mayo para recomponer el rompecabezas. En el grupo K le esperan Portugal, Uzbekistán y el ganador de Jamaica–Congo, un calendario a priori accesible que ahora parece una trampa. El técnico se ha aferrado a un núcleo reducido de 24 jugadores; si alguien falla, no hay plan alternativo. Ni siquiera Yerson Mosquera, el central del Wolverhampton, pisó el césped en estos dos partidos. La apuesta es all in con las mismas cartas que ya mostraron sus límites.
La moraleja: el fútbol no espera a que los nombres recuperen la forma. El tiempo corre y la ilusión, esa que tantos meses alimentaron los números de las Eliminatorias, quedó en Orlando como un globo desinflado. El Mundial está a la vuelta de la esquina; colombia, por ahora, va caminando hacia él con el tanque en reserva.
