Rae y fundéu desgranan el 'set-jetting': por qué 'turismo de rodajes' suena mejor que el anglicismo
Madrid — La Real Academia Española y la Fundéu han puesto el dedo en la llaga: cada vez que un medio habla de set-jetting para describir los viajes a escenarios cinematográficos, la lengua pierde fuelle. La solución pasa por llamar al pan, pan: turismo de rodajes, turismo de localizaciones o, si se quiere abarcar también series, turismo audiovisual.
El anglicismo triunfa en titulares porque parece trendy, pero desinfla la imagen de quien lo emplea. «Vive la magia del cine con estos increíbles destinos de set jetting» suena a catálogo low cost; la misma frase con turismo de rodajes añade pedigrí y claridad. La elección no es baladí: en un mercado laboral donde una tilde puede descartar un CV, la precisión lingüística se convierte en tarjeta de presentación.
De 'set' a 'jet': el juego de palabras que no funciona en español
El inglés set-jetting fusiona set (escenario) y jet set. Traducirlo literalmente es como vestir a un torero con kilt: provoca risa y confusión. En España se impone turismo de localizaciones; en América, turismo de locaciones. Ambas opciones eliminan la posh connotación del anglicismo y devuelven al lector la soberanía del significado.
La RAE, que cumple 311 años custodiando la unidad del español, insiste: el neologismo no necesita préstamo cuando la propia lengua ya ofrece neumáticos de sobra. El Observatorio de Palabras —su escaparate digital de dudas— incluye cineturismo y turismo cinematográfico, pero advierte que excluyen la faceta televisiva. Por eso turismo audiovisual gana enteros: abarca cine, plataformas y hasta influencers grabando reels en Rodas.

La guerra que la rae no se ha ganado: el lenguaje inclusivo y la red
Mientras la Fundéu desgrana alternativas a streamer o influencer, la Academia sigue en el limbo con el lenguaje inclusivo. La negativa a admitir la e o la @ como morfema de género ha encendo las redes. El resultado: un observatorio que registra «amigues» pero no lo avala, como quien anota la patente de un coche descapotable sin concederle permiso de circulación.
La ortografía, en este tablero, deja de ser corrección para convertirse en certificado de clase. Un hotel que anuncie «Escapada set-jetting» puede colgar el cartel de cool, pero también el de tarifa baja. El mismo establecimiento que ofrece «Rutas de turismo de rodajes» sube la percepción de precio y fidelidad de clientela. La factura llega en forma de reputación: quien cuida la coma, cuida la almohada.
La moraleja es más vieja que la proyección de Lumière: hay vida después del anglicismo. Solo hay que elegir la palabra que no haga tilde el bolsillo ni la inteligencia del lector. La RAE y la Fundéu han dado el guion; ahora toca rodar la escena en español.
