Echarri rompe el silencio: la ficción argentina muere sin cash rebate

Pablo Echarri no quiere más lágrimas. En el living de Almorzando con Juana (El trece) soltó la bomba que el sector murmura desde hace años: sin un cash rebate digno, la ficción nacional se apaga. Y lo dijo mirando a cámara, sin eufemismos: «Los inversores van a Uruguay porque allí les devuelven la plata; aquí no».

La mesa que se volvió diagnóstico

Lo que empezó como un almuerzo light terminó en autopsia. Nora Cárpena preguntó quién quería volver a la tele; todos alzaron la mano, pero la alegría duró lo que un suspiro. Juana Viale apretó: «¿Entonces por qué no se hace?». Fue el momento en que Echarri tiró los números que nadie había traído al aire: argentina dejó de entregar devolución de IVA a las productoras en 2019; Uruguay la mantiene, Chile la amplió y Colombia la usa para seducir a Netflix. La ecuación es brutal: por cada peso que el Estado argentino no devuelve, se pierden ocho en salarios, locaciones y postproducción.

El actor graficó la rueda que ya no gira. «Se invierte un millón de dólares en una serie, el país vecino devuelve el 25 % y encima garantiza que ese dinero se reinvierte localmente. Aquí el productor paga todo, recauda IVA y se lo tragan los tiros por cabeza de partida». La metáfora caló hondo: la mesa quedó muda, solo se escuchó el sonido de la fuente de tuco al fuego.

El estado ausente y la fuga de talentos

El estado ausente y la fuga de talentos

La fuga no es solo de capitales. Juampi González, guionista invitado, soltó la cuenta regresiva: en los últimos tres años emigraron más de 1.200 técnicos de set. «Se llevan la iluminación, la edición, la dirección de arte. Y se van con pasaporte europeo o contrato de Televisa», dijo. Juana Viale cerró los ojos: «Es espantoso». Detrás del drama hay una cifra concreta: la argentina pasó de producir 18 ficciones anuales en aire a solo cuatro en 2023. El tejido productivo se desarma en tiempo real.

Echarri apeló a la experiencia de SAGAI, donde fue vicepresidente. «Cada vez que un actor cobra un residual por una serie vendida al exterior, el país ingresa divisas. Pero si la serie no se graba aquí, no hay residual que valga». La lógica es tan elemental que duele: sin rodaje, no hay exportación; sin exportación, no hay dólares; sin dólares, menos ficción.

El regreso por la puerta grande

El regreso por la puerta grande

Mientras tanto, el propio Echarri prepara su regreso al teatro con «El precio», de Arthur Miller. «Es la primera vez que no necesito pedir un adelanto para montar», confesó. La obra cuenta con productores uruguayos que, gracias al cash rebate de su país, aportaron el 30 % del presupuesto. «Me da una bronca bárbara que mi reaparición escénica se financie con la herramienta que le negamos a los nuestros», admitió entre café y café.

El cierre fue una sentencia sin apelación: «Si el Estado no entiende que la ficción es industria, seguiremos viendo series verticales en TikTok mientras Netflix filma en Montevideo lo que podría ser nuestra próxima Argentina, 1983». La cámara enfocó la fuente vacía. Quedó claro que el plato fuerte no era el almuerzo, sino la cuenta que Argentina no quiere pagar.