Muere el rey de giesing: el técnico que hizo invencible al 1860 múnich

Karsten Wettberg se ha ido. El hombre que con 1,67 m de estatura parecía gigante en el banquillo murió el domingo en Wasserburg am Inn, a los 84 años, tras una enfermedad prolongada. El 1860 Múnich, el club que lo elevó a mito, lo anunció con un nudo en la garganta: «Los Leones lloran a una leyenda».

De cartero a rey: la época dorada de wettberg

Fue entrenador durante más de cinco décadas y no pisó un vestuario fuera de Baviera. Con la camiseta del 1860 Múnich hilvanó 54 partidos consecutivos sin perder, cifra que sigue pareciendo un error de imprenta. Le bastó una temporada para sacar al equipo del fango de la Oberliga y devolverlo a la 2. Bundesliga. El entonces alcalde Georg Kronawitter le entregó las llaves simbólicas del barrio obrero de Giesing y el apodo se quedó pegado: «König von Giesing», el rey.

Detrás del título hay una historia que los números no cuentan. Wettberg era cartero de profesión hasta 2002. Entrenaba por las tardes, repartía cartas por la mañana y dormía cuatro horas. Los jugadores recuerdan que aparecía en los entrenamientos con las suelas de las zapatillas reforzadas con cinta aislante porque «los tacos buenos se reservan para el domingo». Esa familiaridad le permitió meter a un equipo de obreros y estudiantes en la élite sin fichajes millonarios.

El vínculo que ni el descenso rompió

El vínculo que ni el descenso rompió

En junio de 1992 lo despidieron tras caer a la Oberliga. En vez de guardar rencor, volvió como vicepresidente, ojo talentoso en las gradas y abuelo de la grada. «El 1860 es como la droga», confesó a la TZ. «Una vez que lo pruebas no puedes dejarlo». El club le devolvió el cariño: el próximo partido en el Grünwalder Stadion contra el Waldhof Mannheim se jugará con crespón negro.

La colección de trofeos que atesora el fútbol amateur bávaro lleva su firma: 51 títulos entre ascensos, copas regionales y ligas. También dejó huella en Augsburg, Regensburg y Landshut, pero fue en Haching donde repitió la hazaúza: otro ascenso a segunda, otro barrio que lo adopta. Ahora, la curva sur ya no vitoreará al rey. Giesing llora, y el fútbol alemán se queda sin su último浪漫.