El euro se dispara 0,75% en santiago y enciende la alarma: ¿se viene una ola cambiaria?

El euro cerró este domingo 30 de marzo a 1.069,22 pesos chilenos, un salto del 0,75 % que rompe dos sesiones seguidas de caída. La divisa europea se despidió de marzo con un guiño alcista que, en apariencia, parece apenas un respiro: en la última semana acumula apenas un tímido +0,45 % y, si se mira el año pasado, sigue 0,21 % abajo. Pero hay un detalle que incomoda: la volatilidad medida en los últimos siete días ya supera la que vimos durante todo 2024. Traducción: el mercado está poniéndose nervioso.

Por qué el banco central ya no puede dormir tranquilo

El peso chileno se ha vuelto una moneda pro-cíclica que baila al ritmo del cobre. Cuando el metal rojo sube, Santiago sonríe; cuando Londres tose, Santiago se resfría. Y ahora, la combinación de giro político a la derecha —que seduce a los fondos de inversión— y un precio del cobre que se aferra a los US$ 9.000 la tonelada empieza a cambiar el tablero. Los bancos de inversión que antes apostaban a un dólar por encima de 900 pesos ahora revisan sus modelos: la nueva franja de consenso para 2026 es 820-880 pesos, con un punto medio de 840. Es decir, una apreciación del peso que dejaría a muchas exportadoras con las cuentas por hacer.

El problema es que esa misma apreciación puede ser fugaz. Bloomberg advierte que si el cobre se desploma —y la historia demuestra que lo hace con violencia— el dólar podría dispararse hasta 920 pesos en cuestión de semanas. El Banco Central lo sabe y, por eso, ha empezado a comprar divisas en silencio para recargar las reservas que quedaron diezmadas durante la crisis de 2022. La deuda pública, que ya rozó el 37 % del PIB, deja poco espacio para nuevos shocks.

La batalla que se viene en la calle

La batalla que se viene en la calle

Mientras los técnicos discuten modelos, en la calle el mensaje es más crudo. Cada 10 pesos de diferencia en el tipo de cambio implica para una familia chilena de clase media un alza o baja de unos 8.000 pesos mensuales en la canasta de importación: desde el celular hasta la leche en polvo. El euro, además, es la divisa que usan las aerolíneas para fijar tarifas y las universidades para cobrar intercambios; su escalada se filtra de inmediato en los precios finales.

La semana arranca con el foco puesto en la subasta de bonos del Tesoro y en la reunión de política monetaria de la Reserva Federal. Si Powell endurece el discurso, el dólar global se fortalece y el peso chileno podría devolver en 48 horas todo lo que ganó en marzo. La lección: en Santiago, la estabilidad dura lo que un ciclo del cobre. Y ese ciclo, ahora mismo, huele a azufre.