El euro se tambalea en bolivia: 7,87 bolivianos y un país que se juega el futuro
En La Paz amaneció a 7,87. No es un dato menor: es el precio que hoy paga un boliviano por un euro, y marca la línea de flotación de una economía que se resiste a hundirse.
La cotización de apertura del 30 de marzo apenas se movió un 0,15 % respecto al cierre previo, pero esa calma es engañosa. En siete días el euro se encarece un 0,77 % y, en doce meses, acumula ya un 1,6 % de alza. La divisa europea no estalla, pero tampoco cede: se aferra al alza como quien se agarra a la barandilla de un ferry en plena tormenta.
El bcb publica precios que nadie usa
Mientras tanto, el Banco Central de bolivia sigue anunciando un tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos por dólar, un número que brilla en la web y que en la calle suena a chiste. Las casas de cambio ya operan con referenciales de 9,21 para la compra y 9,40 para la venta. La brecha es un abismo de 35 % que nadie se atreve a nominalizar en voz alta.
El mercado paralelo, ese que se mide en WhatsApp y en voces bajas, cerró en 9,64 bolivianos por dólar esta semana. La estabilidad relativa se la debe a la promesa de un salvavidas externo: 4.500 millones de dólares del BID que llegarán entre 2026 y 2028. El dinero, sin embargo, aún no tocó suelo boliviano y el país ya lo contabiliza como propio.

El fmi vaticina recesión y el gobierno promete ajuste
El Fondo Monetario Internacional no se anda con eufemismos: prevé una contracción del -1,1 % del PIB en 2026. La CEPAL, más optimista, habla de un crecimiento marginal del 0,5 %. En medio del ruido, el ministerio de Economía juró que el déficit fiscal bajará al 7 % este año. La meta suena a hazaña cuando la inflación ya ronda el 17 % y el FMI advierte que podría dispararse si no se frena la emisión.
La unificación cambiaria, anunciada para el primer semestre, se traduce en una suelta gradual de billetes verdes al sistema financiero. La jugada es alta: si falla, la brecha se dispara; si funciona, el boliviano podría recuperar oxígeno. De momento, los únicos que ganan son los colistas de las mesas de dinero que compran barato y venden caro antes de que el anuncio se vuelva realidad.
La tormenta no amaina. El euro sigue ahí, firme, como marcando el pulso de una economía que se niega a rendirse. bolivia apuesta todo a un giro de timón que aún no llega. Mientras tanto, 7,87 es la cifra que resume el día: un país que respira bajo el agua y que, por ahora, sigue a flote.
