El taxi de diana ospina también mató al profesor cubides: el dueño sigue libre
Bogotá despierta con la misma pesadilla. El mismo taxi, el mismo dueño, dos crímenes. El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó que el vehículo usado para secuestrar a Diana Ospina el 22 de febrero es el mismo que terminó con la vida del profesor Neill Felipe Cubides. La pieza clave: el propietario del automóvil aún no ha sido detenido.
La estructura que no cae
La policía tiene nombres, alias, rostros. Diego Armando Gómez Cardozo, alias Pachanga, y su hermano Juan Pablo, alias Pablito, están tras las rejas. Pero la red sobrevive. Galán admite que faltan cabezas por cortar. «No solo estos cuatro que salen en los videos», dijo, «también quienes prestaron el taxi y la casa».
El detalle que escuece: Pachanga cumplía condena en casa cuando secuestró a Ospina. La pulsera electrónica no impidió que subiera al taxi y desapareciera a una mujer. La ciudad, otra vez, se pregunta para qué sirve la justicia domiciliaria si no detiene a los reincidentes.

El dueño del taxi, invisible
La Fiscalía no ha dicho su nombre. Solo que «forma parte de la investigación». Mientras tanto, el secretario de Seguridad, César Restrepo, le pide al Ministerio de Transporte una base de datos que filtre a los conductores con antecedentes. «No puede ser que un tipo con condenas maneje un taxi legal», gritó en radio. La petición, de momento, queda en el aire.
Los hermanos Gómez Cardozo mudaban de barrio cada cuatro días. Usaban chips extranjeros y evitaban redes sociales. La policía los encontró en Kennedy y San Cristóbal con dos celulares que ahora hablan por ellos. Dentro de esos aparatos hay más nombres, más direcciones, más negocios de paseos millonarios.

Bogotá paga la cuenta
El caso rebalsa la indignación. En lo que va de año, la capital suma 42 denuncias de secuestro exprés. La cifra no incluye a los que nunca se atreven a hablar. El mensaje es brutal: el crimen organizado se mueve en taxi y el Estado aún no encuentra la llave para detenerlo.