Fiscal cae en santo domingo: le tendieron la trampa con 10.000 $ y ahora pide la cárcel
El hombre que durante cinco años se sentó en la acusación contra corruptos esta madrugada terminó esposado con sus propias esposas. Aurelio Valdez Alcántara, fiscal de la Pepca, cayó en una entrega vigilada: recibió 10.000 dólares que ya olían a evidencia. La Procuraduría pide prisión preventiva y el sorteo de un juez puede dejarlo tras las rejas antes del fin de semana.
El dinero marcado que estalló en sus manos
Operativo simple, casi rutinario. Un investigado por corrupción avisó: el fiscal le exigía dinero para archivar su caso. La Procuradora General autorizó la entrega, un juez firmó la orden y cámaras ocultas grabaron a Valdez Alcántara contando billetes dentro de un auto frente al Palacio de Justicia. En menos de tres minutos pasó de acusador a acusado. El dinero llevaba tinta ultravioleta; cuando brilló bajo la luz forense, su carrera se apagó.
Wilson Camacho, jefe de Persecución, confirmó que la solicitud de prisión preventiva ya viaja a la Cámara Penal. Allí, el presidente Julio César Cano Alfau sacará un nombre de la urna digital. Ningún juez quiere tocar el caso: el fiscal que encarceló a exdirectores y exministros puede convertirse en su próximo reo.

Del banquillo de la pepca al banquillo de los acusados
La ironía pesa más que la evidencia. Valdez Alcántara llegó a la Procuraduría Especializada contra la Corrupción Administrativa en septiembre de 2020 con la misión de desenterrar la podredumbre del erario. Firmó la acusación en Operación Medusa contra el exprocurador Jean Alain Rodríguez, obtuvo condenas en Fodearte y Ministerio de Agricultura, y festejó el “no ha lugar” que dejó libre a los implicados en el fraude de Los Tres Brazos por 85 millones de dólares. Ahora la Suprema Corte revisa ese archivo y él no estará en la sala: estará en la celda contigua.
Yeni Berenice Reynoso, procuradora general, rompió el silencio con una frase que retumbó en los pasillos: «Medimos con la misma vara a todos». Lo dijo mientras su exsubalterno pasaba la noche en una celda de la Policía Judicial. La frase suena a epitafio.
La audiencia de medidas de coerción puede celebrarse en 48 horas. Si el juez decreta prisión preventiva, Valdez Alcántara se convertirá en el primer fiscal de la Pepca en vestir el traje naranja que él mismo ordenó para otros. El dinero incautado —diez mil dólares— apenas alcanza para un apartamento de dos años en la cárcel de Najayo. La factura, esta vez, la pagará él.
