Gijón indulta a las seis de la suiza: la presión obrera dobla al supremo

Nueve meses después de entrar en la cárcel, las seis sindicalistas que paralizaron gijón con sus piquetes frente a la pastelería La Suiza saldrán esta misma semana de la prisión asturiana. El Consejo de Ministros firmará mañana el indulto que blinda su libertad y archiva una condena de tres años y medio que el Tribunal Supremo ratificó en 2024 por coacciones y obstrucción a la justicia.

La victoria huele a mazapán y a sudor de manifestación. El colectivo que ha liderado la campaña por la excarcelación lo resume en una frase que retumba en el WhatsApp de los comités de empresa: «Ha cedido el Estado, no la calle». La portavoz, que prefiere no dar nombre para evitar que la foto la ruede la derecha mediática, apunta un dato que explica el repentino giro del Ejecutivo: 22 organizaciones sindicales —desde CCOO hasta la Coordinadora de Trabajadores de Zara en Bangladesh— han firmado el escrito que pedía la gracia.

De la huelga al delito: cómo se cocinó la sentencia

El conflicto nació en 2017, cuando una empleada denunció abusos laborales en la pastelería del centro de gijón. Las seis mujeres, todas delegadas de la Confederación General del Trabajo (CGT), convocaron concentraciones diarias ante el escaparate. El dueño, José Manuel Fernández, alegó pérdidas y cerró el negocio. La Audiencia Provincial transformó el cierre en un delito de coacciones y la factura llegó por correo: 150 000 euros de indemnización y cárcel.

El Supremo no solo confirmó la pena; añadió dos años por obstrucción porque, durante el juicio, las sindicalistas difundieron un vídeo en el que se veía al pastelero insultando a la trabajadora. El tribunal entendió que la grabación era «una forma de amedrentar al testigo». La fiscalía, en un ejercicio de contorsionismo jurídico, pidió después suspender la entrada en prisión, pero el juez de Gijón dictó el 9 de julio orden de detección. Las seis se presentaron voluntariamente al día siguiente. Desde entonces, su caso ha sido trending topic en Asturias cada vez que sonaba la flauta de un piquete.

El ministerio que torpedeó al supremo

El ministerio que torpedeó al supremo

Fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social reconocen que el indulto «no borra la condena, pero sí la neutraliza». El texto del indulto, adelantado a este periódico, incluye un párrafo que parece sacado de un manual de organización sindical: «La acción colectiva no puede ser criminalizada cuando se ejerce para proteger derechos laborales». Es la primera vez que el Ejecutivo de Pedro Sánchez utilía la gracia para desautoritar una sentencia penal por protesta.

El pastelero, mientras tanto, ha reabierto un negocio online desde su casa de la zona rural de Gijón. «No me queda otra que vender por Instagram», dice por teléfono. Rechaza hablar de cifras, pero asegura que la deuda con Hacienda por la quiebra «aún pesa como una losa». La trabajadora que originó la huelga, hoy empleada en un supermercado, prefiere no declarar: «No quiero ser la foto del día después».

En la cafetería de la estación de Gijón, los clientes celebran la noticia con cortados y comentarios que suenan a epitafio. «Si esto lo cuentas en Madrid, no te creen», dice un jubilado que fue marinero. La cifra habla por sí sola: en España solo se indultan entre 30 y 50 personas al año, y la mayoría por delitos fiscales. Que seis sindicalistas obreras entren en esa estadística es, como mínimo, un guiño a la calle que no se rendía.