Guatemala incendia 6,7 millones de plantas de coca y tumba la economía del narco
En lo que va de 2025 el Ejército y la policía antidroga han arrancado y quemado 6.703.098 matas de marihuana, amapola y coca. Son 103.000 arbustos en San Marcos II, 637.160 en Semox II y 34.000 en Río La Caoba. El montante: Q18 millones que ya no llegarán a los laboratorios clandestinos.
El mapa caliente que atraviesa el país
Alta Verapaz y Petén se han convertido en los nuevos epicentros. La hoja de coca, originaria de los Andes, prospera en las laderas calcáreas de Panzós y Chahal. A 400 metros de altitud, con lluvias constantes y fuera del radar de satélites, los cultivadores repitieron la fórmula colombiana: parcelas pequeñas, dispersas, regadas a machete. La diferencia es que aquí el traslado a Honduras o México cuesta menos de 24 horas en camioneta.
La SGAIA —la unidad de inteligencia que heredó el archivo de la extinta SIB— ya no solo intercepta: mapea. Sus informantes miden rendimiento por hectárea, calculan ciclos de cosecha y cruzan datos de vuelos irregulares. El resultado: 19 plantaciones descubiertas en una semana, listas para ser cosechadas. El mensaje es claro: no se trata de operaciones esporádicas, sino de un plan anual con nombre en clave: Semilla Quemada.

¿Por qué importa fuera de guatemala?
Cada arbusto erradicado en San Marcos II equivale a 4,3 gramos de pasta base. Multiplicado por 103.000, hablamos de casi medio tonel de cocaína que no pisará los muelles de Santo Tomás de Castilla ni los túneles de Tecún Umán. La ruta atlántica —que sale de Izabal, atraviesa Belice y desemboca en Europa— pierde fuelle. Y con ella, los cárteles locales se quedan sin liquidez para sobornar alcaldes o financiar campañas.
Pero hay una grieta. El precio de sustitución pesa sobre los campesinos q'eqchi'. El kilo de hoja seca les pagaba Q18; el café ronda Q8. Hasta que no lleguen programas de desarrollo rural, la sierra volverá a ver verde intenso. De momento, la única certeza es el humo negro que subió ayer por el río Polochic: olor a ganancia frustrada.
