Iberia firma la huida: 996 despidos blindados con prejubilación a los 58

Iberia cierra este lunes la puerta de salida a casi mil trabajadores. La compañía y los sindicatos han sellado un ERE voluntario que dejará en la calle a 996 empleados —106 pilotos, 137 tripulantes de cabina y 753 trabajadores de tierra— a cambio de 35 días por año con techo de 30 mensualidades y jubilación anticipada desde los 58 años.

El pacto que rompe la plantilla

La aerolínea asegura que el acuerdo cubre el 92% de la representación sindical. SEPLA, SITCPLA, STAVLA, CCOO, UGT y ASETMA han aceptado la tasa mortal que reduce la nómina de Iberia en un solo golpe. Lo que nadie cuenta es que la cifra habla por sí sola: uno de cada diez empleados dejará de pasar tarjeta antes de que acabe el año.

El plan discrimina por colectivo. Pilotos y personal de tierra podrán colgar los guantes a los 61 años con el 80% del salario fijo. Las azafatas y los auxiliares de vuelo, en cambio, obtienen la misma prestación a los 58. La brecha tiene lógica: la renovación de la flota deja obsoletos a los A-340 y reduce la demanda de tripulaciones de cabina más jóvenes y baratas.

¿Quién paga la factura del ajuste?

¿Quién paga la factura del ajuste?

El fondo británico IAG, dueño de Iberia, lleva tres años exprimiendo la cuenta de resultados. La pandemia fue la coartada perfecta para acelerar la reconversión. Desde 2020 la plantilla ya se había reducido en 3.500 personas. Ahora se completa el cerco: los despidos se concentran en Barajas y en las bases provinciales que ya operan con mínimos. El ahorro anual rondará los 120 millones, según los cálculos internos que filtran los consejos de administración.

Los trabajadores que se quedan heredarán turnos más largos y bases desplazadas. El convenio colectivo queda intacto, pero la plantilla menguada eleva la presión sobre los que sobreviven. El sindicato independiente CTA ya avisa: «Esto es la antesala de una externalización encubierta de handling en T4».

Mientras, los pasajeros no notarán la diferencia: los vuelos se mantienen, los precios suben. La compañía ha vendido la misma cantidad de tickets que en 2019 con un 18% menos de personal. La productividad se dispara, los sobrecostes se desvanecen y los beneficios regresan. El mercado celebró: las acciones de IAG subieron un 3,4% en el cierre de Bolsa.

El ERE se ejecutará en tres oleadas hasta marzo de 2025. Quien acepte la primera se llevará un plus de 5.000 euros. Quien espere, arriesga a que la caja de indemnizaciones se vacíe. La aerolínea ha aprendido del miedo: las solicitudes ya superan las previsiones.