Jaca iguala a txuri urdin: 16 títulos y una guerra que no termina
El Club Hielo Jaca ha metido el empate en la nevera. Este domingo, con dos victorias consecutivas en la pista donostiarra, ha clavado su decimosexto trofeo de la Liga Nacional de Hockey Hielo y ha dejado al CHH Txuri Urdin sin el privilegio de ser el más laureado en solitario. 3-5 y 1-3: los marcadores que han partido la historia del hockey español en dos mitades iguales.
La final que nadie quería perder
El duelo empezó con un aviso: Jaca ganó el primer partido 3-1 en casa, pero Txuri Urdin contestó con una manita (5-2) que olía a revancha. La serie se trasladó a San Sebastián con el pulso a 180 pulsaciones. Allí, los jacetanos apretaron el acelerador: un 3-5 en la tercera cita y un 1-3 en la cuarta que dejaron la
Donostia Arena en silencio de película muda.
Lo que nadie cuenta es que, tras cada gol, el técnico Jaca, Ander Alcaine, pedía tiempo muerto solo para respirar. «No era táctica, era oxígeno», confesó después. Su rival, el francés Julien Claireaux, se desgarró los guantes contra el cristal cuando el cuarto gol visitante coló la pala izquierda del portero. La cifra habla por sí sola: 16-16, un empate que ya se veía venir desde la temporada 2019-20, interrumpida por la pandemia.

La pista que se rompe y el negocio que no cuela
El Txuri Urdin sigue jugando en una pista olímpica de 60x30 metros, mientras Jaca ha invertido 1,2 millones en un nuevo centro con cristales temperados y sistema de refrigeración que baja el hielo a -6 ºC en 45 minutos. La diferencia no es solo tecnológica: el presupuesto anual del club donostiarra ronda los 380 000 euros; el jacetano, 650 000. «Quien paga, marca», susurra un dirigente que pide anonimato.
Pero hay un detalle que duele más: el público. En la final, apenas 400 personas en la grada de San Sebastián, frente a las 1 200 que colgaron el sold out en el Pabellón de Hielo de Jaca. El hockey español vive de la familia y del boca a boca; sin ellos, el asunto se tambalea.
LaLiga del hielo no tiene derechos televisivos ni patrocinador nacional. La retransmisión de la final corrió a cargo de un canal local aragonés con una cámara fija y un comentarista que también atiende la sección de rugby. El resultado: 12 000 visualizaciones en YouTube, la mitad que un partido de fútbol regional de Tercera RFEF.
El próximo capítulo ya tiene fecha
El reglamento obliga a un desempate si ambos clubes llegan empatados a puntos la próxima temporada. La propuesta que circula entre los clubes es una Final Four en formato de cuartos de Champions: semifinales el sábado, final el domingo, sede neutral. La candidata favorita es el Palau de Gel de Barcelona, que tiene butacas para 3 500 espectadores y una cafetería que sirve cerveza sin alcohol a 6 euros la jarra.
Mientras tanto, los jugadores han vuelto a sus trabajos de verano: uno es camarero, otro fontanero, la portera estudia Medicina. El trofeo, de 80 centímetros y 8 kilos de bronce, descansa en la vitrina del vestuario jacetano con una placa que ya no es única. «Ahora falta el 17», dice el capitán, Pablo Puyuelo, mientras se quita el hielo del pelo. La guerra no termina; solo cambia de pista.
