Kicillof desafía a milei: la victoria judicial sobre ypf no es tuya
Axel Kicillof salió a la cancha con los puños de economista: la nacionalización de YPF fue legal, constitucional y, sobre todo, ajena al Gobierno actual. El revés judicial en Nueva York que sacude a la argentina —y que Javier Milei se adjudicó como propio— es, según el gobernador bonaerense, una herencia que el Presidente intenta apropiarse sin entender el expediente.
La sentencia que nadie esperaba
El viernes la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito revocó la condena de 16.100 millones de dólares contra el Estado argentino. Una bomba de buenas noticias que Milei estalló en cadena nacional: “Lo que parecía imposible, nosotros lo hicimos posible”. Horas después, Kicillof rompió el silencio: “Es una historia de 15 años y nada tiene que ver con este Gobierno”. La afrenta personalizada llegó al insulto: “El inútil, imbécil, incompetente de Kicillof”, había dicho el Presidente. La respuesta del ex viceministro fue un alegato de frialdad técnica: “Darle la razón a los fondos buitres es riesgoso y contrario a los intereses del país”.
Detalle clave: la expropiación del 51 % de YPF a Repsol se consumó en 2012 bajo la ley 26.741. El juicio arrancó en 2015, cuando Burford Capital y Eton Park compraron los créditos fallidos de Petersen Energía. La demanda sostenía que argentina debía lanzar una OPA por el 100 % de las acciones. La Corte neoyorquina ahora dijo que no. El periplo legal terminó donde empezó: en la soberanía de un Estado que decide qué hacer con su energía.

Milei se queda con la medalla, kicillof con la factura política
El Presidente necesita victorias rápidas. El 54 % de inflación mensual y el dólar sin freno lo obligan a vender éxitos que no alcanzan a tocar el bolsillo. Kicillof, en cambio, defiende su currículum: fue el arquitecto de una estatización que la Justicia norteamericana acaba de ratificar como constitucional. “YPF tiene que ser nacional —insiste— porque es un instrumento poderoso para que la volatilidad internacional no se descargue en los bolsillos golpeados de nuestra sociedad”.
La ironía es elocuente: el libertario que prometió despedir al Estado termino festejando que el mismo Estado le ahorró 16.000 millones. El peronista que nacionalizó empresas ahora advierte que esas palabras pueden ser utilizadas por los demandantes en una próxima apelación. La grieta ya no es ideológica: es de gestión.
YPF cotiza en Buenos Aires y Nueva York. Sus acciones treparon un 8 % tras la sentencia. El mercado respira, pero la política se atraganta. Mientras tanto, los argentinos siguen pagando 1.200 pesos el litro de nafta. La victoria judicial no alcanza para llenar el tanque. Kicillof lo sabe: “Prudencia, señor Presidente; la batalla legal sigue viva”. Milei también: necesita que el rédito dure hasta octubre. La historia de YPF, otra vez, se escribe en los titulares antes que en la vida real.
