La afa naufraga: 19.000 millones de pesos sin declarar y el juez procesa a toda la cúpula
El juez federal Diego Amarante acaba de tirar la bomba: procesó a Claudio Tapia y a su mesa chica por apropiarse de 19.300 millones de pesos de impuestos y contribuciones patronales que nunca ingresaron al fisco. El presidente de la afa, el tesorero Pablo Toviggino y otros tres directivos quedaron formalmente imputados por la retención y omisión de depósitos entre 2024 y 2025. La deuda, que supera los 19.000 millones, es apenas la punta de un iceberg que empieza a hundir al fútbol argentino.
El silencio que los condena
Ninguno habló. Tapia, Toviggino, Malaspina, Blanco y Lorenzo desfilaron por Comodoro Py, entregaron escritos, negaron los cargos y se negaron a ser preguntados. La estrategia, clásica: evitar la tentación de contradicciones que puedan usarse en un juicio oral. Pero el juez ya tenía los papeles: planillas de sueldos, transferencias bancarias y una cadena de mails internos que demuestran que sabían. El delito, calificado como apropiación indebida agravada, implica penas de hasta diez años de prisión.
La defensa insiste: «La deuda ya se pagó». Lo cierto es que el saldo fue regularizado recién cuando la investigación tocaba su fin. Amarante no se dejó convencer: el momento del pago no borra la maniobra previa. Además, el dinero faltante afectó directamente a los trabajadores del fútbol: desde empleados de mantenimiento hasta médicos del cuerpo técnico se quedaron sin aportes jubilatorios durante meses.

El calendario que se le escapa a tapia
El 12 de marzo pasado, Tapia cerró la ronda de indagatorias. A partir de ese día corrieron diez días hábiles para que el juez decidiera. Cumplió: procesó a todos. Ahora la pelota pasa a la Cámara Federal, que revisará los planteos de la defensa, pero el camino al juicio oral se acorta. La próxima estación: fecha de inicio del debate y, eventualmente, embargo de bienes personales de los acusados.
El golpe es doble para la AFA. Por un lado, la imagen: el presidente que prometió transparencia tras la muerte de Grondona aparece enrolado en el mayor expediente por evasión de la historia del fútbol local. Por el otro, el bolsillo: si la sentencia confirma el monto, la asociación deberá afrontar multas que, con intereses punitorios, ya superan los 25.000 millones de pesos. Eso equivale a dos años de los contratos de televisación de la Liga Profesional.
Los sponsors miran de reojo. Qatar Airways, Adidas y hasta la propia FIFA —que ya había advertido a la AFA por retrasos en auditorías— exigen explicaciones. El temor es que el caso termine trasladándose al ámbito deportivo: sanciones económicas, suspensión de derechos de voto en el Comité Ejecutivo de la Conmebol o, peor, la pérdida de la sede del Mundial 2030 que Argentina comparte con Uruguay, Paraguay y Chile.
En las oficinas de Viamonte alcanzaron con saber que este viernes ningún directivo atendió el teléfono. El silencio, otra vez, se impone. Pero la factura ya está en la mesa y el reloj corre. Si la deuda fue la coartada, la condena puede ser el epílogo de una era que prometió acabar con la oscuridad y terminó sumida en ella. El fútbol argentino, que tanto festeja goles, tendrá que aprender a lidiar con otro tipo de cuenta: la que la Justicia exige cobrar.
