La e-bike a 40 km/h que partió la cara de janet y desató la guerra del casco en ee.uu.

Janet Stotko salía a caminar por su barrio en Hastings, Minnesota, cuando un adolescente de 14 años la embistió a bordo de una bicicleta eléctrica. El impacto fue a 40 km/h. Su cráneo se abrió, el tímpano izquierdo reventó y la mandíbula quedó partida en dos. Sobrevivió por milagro. Ahora, ella —que nunca había hablado en un ayuntamiento— acaba de conseguir que su ciudad limite la velocidad de las e-bikes a 24 km/h y prohíba circular por las aceras. La batalla legal apenas empieza.

La epidemia silenciosa que duplica heridas cada año

Los datos no mienten: entre 2017 y 2022 las lesiones por e-bike crecieron un 92 % anual en Estados Unidos, según la Universidad de California en San Francisco. En San Diego, los menores de 18 años ingresados por este motivo se triplicaron en cuatro años. La energía cinética de un vehículo de 30 kg que circula a 45 km/h es la misma que la de un morro de automóvil a 25 km/h. «El cerebro no distingue si el objeto que te golpea es una moto o una bici con batería», resume el cirujano John Maa, de MarinHealth Medical Center.

El problema es que la ley federal aún clasifica la mayoría de e-bikes como «bicicletas tradicionales», lo que libera al conductor del casco, del seguro y del carnet. Cada estado improvisa su propio parche. Florida reduce a 16 km/h la velocidad cuando se cruza a menos de 15 metros de un peatón. Nueva York fija techo de 24 km/h. Connecticut exige casco para todos y licencia de conducir para los modelos que superan 750 vatios. El resultado es un mapa de reglas que cambia cada 50 kilómetros y que los usuarios desconocen: el 62 % de los compradores admite no haber leído el manual, según la NYU.

Cuando la e-bike se convierte en moto sin carnet

Cuando la e-bike se convierte en moto sin carnet

El mercado ya no habla solo de «clase 1» (pedaleo asistido hasta 32 km/h) o «clase 3» (45 km/h). Surgieron las e-motos, híbridos que alcanzan 64 km/h sin pedalear y que Amazon envía a domicilio sin pedir edad ni documentación. La policía de Los Angeles confiscó 300 unidades el año pasado; la mitad llevaba motor retocado con kits de 1.500 vatios que triplican la potencia legal. «No sabemos si multar por exceso de velocidad o por conducir sin licencia de moto», confiesa un agente de tráfico de San Diego que prefiere el anonimato.

Las víctimas acaban pagando la factura médica. El costo promedio de una lesión craneal moderada supera los 85.000 dólares, según la American Association of Neurological Surgeons. Y los seguros de salud se escudan en la letra pequeña: si el conductor no usa casco homologado, la cobertura se reduce al 50 %. Janet Stotko lleva ya 147.000 dólares de facturas; el adolescente que la atropelló no tenía seguro y su familia declaró bancarrota.

El casco de moto que salva vidas y espanta al comprador

El casco de moto que salva vidas y espanta al comprador

Los cirujanos repiten el mantra: casco de moto, no de bici. Debe cubrir la nuca y resistir impactos a 20 joules, cinco veces más que el casco urbano estándar. Pero pesa 600 gramos y cuesta 250 dólares, el 20 % del precio de una e-bike básica. Las tiendas grandes no lo exhiben; lo esconden detrás del mostrador porque «espanta al cliente ocasional», reconoce un vendedor de Best Buy en Austin. El resultado: solo el 18 % de los usuarios de e-bike usa casco homologado, frente al 60 % de los motociclistas.

La batalla ahora se libra en los ayuntamientos. Hastings redujo el límite en sendas a 24 km/h y multa con 500 dólares la ausencia de casco. Denver estudia exigir matrícula y seguro para modelos clase 3. California prepara una etiqueta de color que distinga la e-bike legal de la e-moto ilegal. Mientras tanto, Amazon sigue vendiendo «scooter eléctrico 8.000 vatios» con envío en 24 horas y 4,6 estrellas de valoración. La velocidad se compra en un clic; la responsabilidad, aún no.

Janit Stotko se sienta cada martes en la galería del ayuntamiento de Hastings con el casco en la mano. «No quiero que mi cara sirva de advertencia. Quiero que sirva de ley.» La moción que impulsa —licencia obligatoria, seguro y casco homologado para cualquier e-bike que supere los 20 km/h— se vota en junio. Si sale adelante, Hastings será la primera ciudad de menos de 25.000 habitantes en desafiar la laxitud federal. La cicatriz que le cruza la cabeza desde la oreja hasta el mentón palpita cada vez que habla. «La próxima vez no habrá milagro», advierte. Y cierra: «O regulamos ahora o la calle se convierte en un videojuego sin vidas extra».