La ue pide ahorrar gasóleo y bajar la velocidad: la factura ya sube 14.000 millones

Bruselas ha dicho basta. La Comisión ha ordenado a los 27 reducir ya el consumo de petróleo porque, aunque mañana firmaran la paz en Gaza, los mercados seguirán roto. El comisario Dan Jorgensen lo dejó claro: «Ni siquiera un alto el fuego devolvería la normalidad». El motivo: tuberías bombardeadas, refinerías dañadas y una inflación que, solo en octubre, ha encarecido la factura energética de la UE en 14.000 millones de euros.

Los precios se dispara: gas +70 % y crudo +60 %

La cifra habla por sí sola. Desde que estalló la guerra en Oriente Próximo, el gas ha subido un 70 % y el barril de Brent ha tocado niveles que hacen llorar a las petroleras: +60 % en cuatro semanas. El efecto dominó llega a cada factura doméstica y a cada gasolinera. El diésel y el queroseno de aviación empiezan a ser mirados con lupa por los transportistas, y la electricidad se encarece porque aún se indexa al gas.

Bruselas teme un invierno de respuestas desigual. «No queremos ver 27 planes solitarios que distorsionen el mercado», advirtió Jorgensen tras la reunión informal de ministros de Energía. Traducción: subvenciones tácticas, precios máximos locos o impuestos a la española pueden romper la armonía comunitaria y encarecer todavía más el crudo para el vecino.

Diez medidas para ahorrar cada litro

Diez medidas para ahorrar cada litro

La Comisión ha sacado la carta de la Agencia Internacional de la Energía: teletrabajo obligatorio dos días por semana, velocidad máxima rebajada a 110 km/h en autopista, transporte público gratuito los viernes y alternancia de matrículas en las grandes ciudades. No son caprichos. Calculan que solo con esas cuatro medidas Europa podría recortar 300 millones de barriles al año, el equivalente al consumo anual de Polonia.

Los estados reciben el mensaje como quien recibe una factura impagada. Italia ya estudia bajar el límite a 110 km/h en las autovías de peaje; Alemania se resiste, pero su industria química presiona porque el gas por tubo sigue caro. Francia, con paro de refinerías en Fos-sur-Mer, opta por liberar 1.000 millones de litros de reservas estratégicas de diésel. Cada uno improvisa, pero todos saben que el vecino puede acabar robándoles el bidón.

Almacenes llenos y contratos por diferencia: el plan b de bruselas

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Mientras tanto, la Comisión ya trabaja en blindar la red. El llenado de los depósitos de gas llegará al 95 % en noviembre, dos puntos por encima del objetivo legal. También prepara un megapaquete de contratos por diferencia para desenganchar el precio de la electricidad del del gas y un mecanismo de compra conjunta de crudo que funcionará como hizo con las vacunas: dinero común, poder de negociación y reparto solidario. El calendario es vago —«muy pronto», dijo Jorgensen—, pero el mensaje es firme: prepárense porque lo peor puede ser el año que viene.

La última frase del comisario danés sonó como un epitafio: «Más vale tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo». Europa ya no habla de transición verde; habla de supervivencia inmediata. Y la factura, 14.000 millones más cara, acaba de llegar al buzón de todos.