Libertad inmediata para las agresoras de bianca: la justicia aún no actúa

Cinco mujeres patearon a Bianca hasta dejarla con la mandíbula rota y a punto de perder un ojo. Están en la calle. Sin fianza. Sin juicio. Sin prisa.

La Guardia Civil las detuvo la madrugada del 22 de marzo en La Bañea (León). Las identificó, les leyó los derechos y las dejó ir. El Tribunal Superior de Castilla y León confirma que no han pasado a disposición judicial. La plaza 2 de la Sección Civil e Instrucción del juzgado de La Bañea, encargada del caso, ni siquiera ha abierto diligencias: el atestado no ha llegado. El reloj corre, pero la investigación no arranca.

Bianca, entre el espejo y el hospital

La víctima no es un nombre cualquiera en la agenda local. Bianca es Miss Benavente y Miss Trans Zamora. Dos coronas que este domingo pesaron menos que los tacones de quienes la golpearon. La agresión fue tan brutal que los médicos del Hospital de León tuvieron que reconstruirle el maxilar con placas de titanio. El ojo izquierdo se salvó por milímetros.

Las cinco detenidas tienen entre 18 y 24 años. Se les imputa un delito de lesiones y otro de riña tumultuaria. La acusación parece leve si se compara con las secuelas: la mandíbula rota es para siempre; la cicatriz emocional, también.

El vacío legal que deja respirar a las agresoras

España tiene la ley de protección a la comunidad LGTBI más avanzada de Europa, pero solo sobre el papel. El protocolo de detención permite que quienes agreden sin antecedentes queden en libertad sólo con la promesa de comparecer. Aquí radica el fallo: la promesa no castiga, no disuade, no protege.

La Guardia Civil actuó con celeridad: identificó a las agresoras en cuestión de horas. El sistema judicial, en cambio, camina al ritmo de un pueblo que duplica sus casas vacías cada invierno. La Bañea tiene 11 000 habitantes y un juzgado que funciona a medias. El resultado: cinco mujeres libres, una víctima invisible y un expediente que aún no existe.

El silencio no es casual. En los pueblos pequeños la transición de Miss a blanco de violencia escandaliza solo dos días. Luego vuelve la procesión, el fútbol y el olvido. Pero Bianca seguirá viendo el mundo con un ojo que casi pierde y una sonrisa que nunca volverá a ser la misma. La justicia, de momento, mira hacia otro lado.