Metepec condena a 600 años: cinco asesinos, tres víctimas y la cuenta regresiva del crimen organizado

600 años. La cifra parece sacada de una novela distópica, pero es la sentencia real que acaba de caer sobre cinco pistoleros que el 11 de enero de 2025 irrumpieron en San Miguel Totocuitlapilco y dejaron tres cadáveres sobre el piso de una vivienda cualquiera. El mensaje es claro: el Estado de México ya no firma acuerdos, suma años de cárcel como quien apila ladrillos.

La Fiscalía General de Justicia estatal desglosó la pena: 120 años por sicario, 40 por cada vida que apagaron. A la suma se le añaden 227 000 pesos de multa y 713 000 pesos de reparación del daño. Dinero que, advierten abogados consultados, jamás cobrarán los familiares: la mayoría de estos sujetos ni cuenta bancaria tienen.

Así se ejecutó la emboscada

Uno tocó la puerta. Otro revisó que las víctimas estuvieran adentro. El tercero abrió fuego. Los dos restantes custodiaron la calle, como quien cierra la tapa de una caja. Cinco minutos después, el comando salió caminando: sin prisa, sin máscara, sin saber que meses después un juez les dictaría la condena más larga que se recuerda en el Valle de Toluca.

Investigadores de la fiscalía conectaron el caso con una célula delictiva que opera en Metepec, San Mateo Atenco y Zinacantepec. No son meros pistoleros: cobran piso, controlan puntos de narcomenudeo y resuelven disputas de tráilers robados. La masacre de Totocuitlapilco, según el expediente, fue un ajuste de cuentas entre facciones que se pelean la plaza de transportistas.

La clave para la acusación fue un vecino que grabó el momento del ataque con su celular. En el video se ve la silueta de un agresor que se ajusta el pasamontañas mientras carga una pistola escuadra. La geo-localización del archivo fue demoledora: 11 de enero, 18:42, calle Prolongación Emiliano Zapata. Con esa evidencia y los testimonios de dos sobrevivientes, el juez dictó sentencia en apenas cuatro meses, récord en la región.

El valle de toluca ya no perdona

El valle de toluca ya no perdona

La condena llega cuando el Estado de México acumula 2 347 homicidios dolosos en lo que va del año, un 14 % más que en 2024. La estrategia del gobernador Del Mazo es simple: acumular sentencias largas, publicitarlas y apostar al efecto disuasorio. Funciona o no, pero el mensaje ya circula en los grupos de WhatsApp de los transportistas: «Ahora meten 120 años por cada muerto».

Los cinco condenados —cuyos nombres la fiscalía se niega a revelar por protocolos de seguridad— ingresaron al penal de Almoloya con la etiqueta de «riesgo máximo». Dentro, les espera un caldo de cultivo peor: la cárcel opera como mercado laboral para los cárteles. Convertirse en sicario de los presos mayores es, paradójicamente, su única opción de sobrevivir los próximos seis siglos.

Mientras tanto, en San Miguel Totocuitlapilco la casa donde ocurrieron los hechos ya fue clausurada. Los vecinos cruzan la calle con prisa. Uno de ellos, Martín García, dueño de la miscelánea de la esquina, resume el panorama con una frase que duele: «Antes uno oía balazos y pensaba: vendrá la policía. Ahora solo se escucha el silencio de quien ya sabe que nadie vendrá en 600 años».