Muerte en la previa del mundial 2026: la grieta que nadie quiso ver
Adrián Gómez tenía 27 años y una cerveza en la mano cuando saltó del segundo nivel del Estadio Ciudad de México. Cayó ocho metros, se fracturó el cráneo y murió antes de que México y Portugal calentaran. Claudia Sheinbaum lo llamó «un buen ejercicio».
El operativo que funcionó… menos para él
La presidenta presume cero congestionamientos: 100 000 coches desviados, 26 microtúneles de seguridad, drones que contaron cabezas. El sábado fue su ensayo general para 2026 y los números le salieron redondos. Lo que no entró en el reporte fue el túnel 52, la zona de palcos donde Adrián intentó bajar «como en las gradas clásicas» y encontró vacío. La caída duró 1,3 segundos; la ambulancia, 2,5 minutos. La Fiscalía ya tiene la necropsia: muerte cerebral masiva, alcohol 1,2 g/l en sangre. Caso cerrado, dice el boletín. Pero los ingenitectos saben que la baranda solo llega a 95 cm, diez centímetros bajo la norma FIFA.
Sheinbaum y Clara Brugada se reunieron el lunes para «ajustar detalles». Ninguna mencionó la altura de la baranda. Hablaron de más baños, más trenes, más cámaras. Ninguna palabra sobre la ingeniería defensiva que podría haber salvado una vida. El estadio fue certificado en diciembre; la empresa auditora es subsidiaria de la misma constructora que lo remodela. Conflicto de intereses imposible de probar: los contratos se firman bajo la figua de «alianza público-privada» y escapan al freedom of information act mexicano.

La cifra que no aparece en el powerpoint
En los cinco partidos de prueba previos —desde Elton John hasta un NFL— se reportaron 14 incidentes por baranda baja. Todos quedaron en internas. La hoja de Excel circula en el grupo WhatsApp de los supervisores: «No es riesgo, es percepción», rezaba un mensaje filtrado a NuoveFrontiere. La percepción costó la vida de Adrián y casi arruina la foto de la presidenta con la mascota de FIFA en el Zócalo.
El domingo por la noche, la familia Gómez recibió una llamada de la Secretaría de Bienestar: ofrecieron «apoyo psicosocial» y 80 000 pesos de ayuda funeraria. A cambio, firmaron un pagaré de confidencialidad. No lo firmaron. Están buscando abogado. La demanda podría alegar omisión de cuidados y exigir la suspensión de obras hasta que se alce la baranda a 110 cm, como estipula la UEFA en estadios de riesgo alto. Si prospera, la inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México podría trasladarse al Azteca, cuyas gradas sí miden lo que dicta el manual.
Sheinbaum cierra filos: «No hay sistema que evite todos los accidentes». Quizá tenga razón. Pero hay sistemas que evitan los previsibles. Y la caída de Adrián Gómez Vázquez, a plena luz del día y con alcohol de por medio, era tan previsible como el caos que llegará en junio de 2026. La diferencia es que entonces habría 87 000 Adrianes, no uno solo.
