Multan 15.000 conductores por avisar de radares móviles en whatsapp
La Guardia Civil acaba de demostrar que compartir en un grupo de WhatsApp la ubicación exacta de un radar móvil no es una anécdota: es delito. En A Coruña, la primera sentencia del llamado ‘método gallego’ ha caído sobre un administrador de grupos que aglutinaba a 15.000 automovilistas. Multa: 80.000 euros. Motivo: vulnerar la seguridad de los agentes y del operativo. Y esto es solo el principio.
Cómo nació la táctica que ahora se persigue
La jugada era tan sencilla como letal. Un coche ve la furgoneta camuflada, pincha el móvil, lanza el aviso y en segundos cientos de conductores reducen la velocidad justo antes del punto caliente. La gracia: el radar deja de ser disuasorio y se convierte en decorado. La trampa se viralizó en 2022 en la Costa da Morte y se exportó a Madrid, Valencia y Málaga. La DGT calcula que cada aviso evita unas 30 multas diarias; en puentes como el de Semana Santa la cifra se dispara hasta 120. Dinero que deja de entrar, sí, pero también vidas que dejan de salvarse.
La clave legal reside en un artículo que pocos conductores han leído: el 36.23 de la Ley de Seguridad Ciudadana. No habla de tráfico, habla de protección policial. Si la difusión de datos «compromete la seguridad de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o el éxito de una operación», la sanción puede ir de 30.001 a 80.000 euros. La Guardia Civil añade otro capítulo: cooperación con infracción penal. Traducción: si alguien circula bebido y tu aviso le permite escapar, te pueden imputar como cooperador.

Por qué los radares fijos no están en el punto de mira
La DGT publica cada año un mapa interactivo con los 750 radares fijos del país. Los carteles los anuncian 2 km antes y su latitud y longitud flota en la web institucional. Compartir esa información es —de momento— legal. El problema nace cuando el dispositivo va montado en una furgoneta sin logotipos y cambia de carretera cada cuatro horas. Ahí la ley blinda su secreto y convertirlo en trending topic puede salir caro.
La tecnología se pone del lado de la autoridad. Los nuevos radares ‘multicarril’ que estrenará la DGT en julio disparan hasta en seis pistas simultáneas y detectan desde el exceso de velocidad hasta el uso del móvil o el cinturón. Precio del lote: 975.000 euros para quince unidades. Su alcance: 1.200 km de autovía de alto tráfico. Su baza: no necesitan que un agente esté dentro. Con apenas dos operarios se despliegan en 15 minutos y, al no tener personal, la figura de «riesgo para la seguridad del agente» se amplía: difundir su posición se considera atentado contra la operación, no contra la persona.

Cuánto se pierde y quién paga la factura
El año pasado la DGT dejó de ingresar 42 millones por multas que nunca se llegaron a formulizar, según el sindicato de técnicos de Hacienda Gestha. El 38 % de esa merma se atribuye a los avisos en tiempo real. El Ministerio de Interior ha pedido a las plataformas Waze, Google Maps y Coyote que restrinjan las alertas de radar móvil; de momento solo Coyote ha accedido a retrasar la notificación 20 minutos en España. Las otras dos se amparan en la «libertad de expresión» y en que la localización la aportan los usuarios, no la empresa. El litigio está en Bruselas.
Mientras tanto, la factura la pagamos todos. El coste social de un accidente con víctima supera los 1,2 millones de euros; si es mortal, la cifra se dispara a 3,4 millones. La DGT traduce así la ecuación: cada kilómetro por hora de menos reduce un 2 % la letalidad. O lo que es lo mismo: si 15.000 conductores frenan solo delante del radar y después aceleran, el ahorro compartido se convierte en riesgo colectivo.
La próxima vez que tu dedo pulse «enviar» en el grupo de la autopista, recuerda la sentencia gallega: 80.000 euros, nombre publicado en el BOE y antecedentes policiales. La carretera ya no es un foro anónimo; es una escena custodiada y avisar del punto exacto puede convertirte en protagonista de la siguiente causa. La multa llegará tarde o temprano. Y, contrariamente al radar, no avisará con ningún cartel.
