Nikkei se desploma 4,5% en apertura: el petróleo enciende pánico en tokio

La Bolsa de Tokio abrió con un hueco negro del 4,52% que dejó al Nikkei en 50.958 puntos, su peor arranque de semana desde el pánico bancario de 2023. Veinte minutos bastaron para borrar 2.415 puntos y activar las alarmas de los dealing rooms: el temor a una escalada abierta en Oriente Medio dispara los precios del crudo y los inversores huyen de activos que hasta ayer parecen caros.

El petróleo, la chispa que encendió el pánico

La última ronda de ataques en la región —Israel, Irán, los Houthi— ha colocado el barril de Brent por encima de los 90 dólares y los analistas ya dibujan un escenario de 120 si se cierra el Estrecho de Ormuz. Para Japón, que importa el 94% de su energía, cada diez dólares de más en el crudo suponen unos 7.000 millones de euros de factura extra anual. La cuenta la paga el accionista: desde el viernes, el Nikkei ha perdido 6,3 billones de yenes de capitalización.

El Topix, índice más amplio, cedió un 4,27% hasta 3.493 puntos. Arrastraron el castigo los valores más sensibles al coste energético: las aerolíneas ANA y JAL se dejaron más de un 6%; los pesos pesados del transporte marítimo como Kawasaki Kisen se hundieron cerca del 7%. Incluso Toyota, que parece blindada, perdió un 4,1%: el híbrido ya no es barato si la gasolina se dispara.

¿Quién vende primero? los fondos de pensiones extranjeros

¿Quién vende primero? los fondos de pensiones extranjeros

Lo que nadie cuenta es que la orden de venta llegó en bloque desde Londres y Nueva York. Los fondos de pensiones globales, que haban acumulado posiciones largas en Japón tras el rally de junio, ejecutaron stop-loss automáticos cuando el VIX japonés superó 25 puntos. El yen, paradójicamente, se fortalece: el dólar cayó a 148,3 yenes, lo que añade presión a los exportadores. Un círculo vicioso: caen las acciones, sube el yen, bajan las ganancias y vuelven a caer las acciones.

El Banco de Japía observa. No intervendrá de momento: su prioridad sigue siendo la curva de rendimiento, no el precio del petróleo. Pero si el barril se dispara y la inflación subyacente se acerca al 3%, Kuroda y compañía tendrán que elegir: ¿defender el 0% del bono a diez años o proteger el poder adquisitivo de los hogares? La respuesta llegará en la reunión del 28 de abril. Mientras tanto, los inversores de Tokio miran a Tel Aviv antes que a Wall Street.