Paraguay manda 140 atletas a panamá: la apuesta de peña por una nueva generación dorada

Asunción ya no suena solo como capital de un país sin litoral: el 12 de abril desembarcará en Ciudad de Panamá con 140 jóvenes que piensan en récords, no en excusas. El presidente Santiago Peña les dio la bandera y una orden: «Vayan sin miedo al éxito». Traducción: traigan medallas o no regresen de vacaciones.

La cifra habla por sí sola: 2.000 competidores de 15 países, 23 disciplinas, dos sedes —la capital y la playa de Venao— y un solo objetivo para el anfitrión paraguayo: dejar de ser la cenicienta sudamericana. El Comité Olímpico paraguayo (COP) presentó el lunes a su «Team Paraguay» en el Palacio de los López y, por primera vez, el mandatario no usó la palabra «esfuerzo»; dijo «victoria».

Cuando el rugby de peña se cruza con el tenis de delmás

El gesto simbólico fue entregar el estandarte a Catalina Delmás —tenista de 17 años— y al futbolista Jhosías Núñez. Peña recordó su propio pasado: «A los 17 fui a un mundial de rugby y volví sin trofeos, pero con la certeza de que otro lo haría mejor». Ahora apuesta fichas a que esa «mejor versión» lleva su nombre y su bandera.

La delegación, que tendrá como jefa de misión a Norma Fernández —presidenta de la Asociación Paraguaya de Hockey—, compite en todos los deportes menos patinaje y boliche. Sí hay ajedrez, porque el COP entiende que la mente también es músculo. La edad límite es 17 años; la ambición, infinita.

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Los Juegos Suramericanos de la Juventud nacieron en Lima 2013 como un experimento y ya suman cuatro ediciones. Paraguay nunca ha entrado en el top-5 del medallero. Esta vez el lema es «A otro nivel» y la Casa de la Moneda paraguaya ya encargó 200 medallas de bronce —por si acaso— para evitar el bochorno de 2018, cuando regresaron con 12 preseas y la mitad eran de participación.

La jugada política es clara: Peña necesita un relato de juventud triunfalista para contrarrestar la inflación del 4,3 % y la sensación de que el país crece pero no despacha. Si Delmás levanta el trofeo en singles o Núñez mete gol en la final, la foto circulará más que cualquier decreto. El presidente lo sabe: «Un gigante entra a la cancha», escribió en X. El gigante mide 1,63 m y pesa 57 kg: se llama Catalina.

La apuesta es tan alta que el COP duplicó el presupuesto de viaje respecto a 2022. Cada atleta recibirá 70 dólares diarios de viáticos, seguro médico full y un psicólogo deportivo que viaja en el mismo avión. No es caridad: es inversión. El 70 % de los convocados provienen de federaciones que reciben subsidio estatal; si vuelven sin medallas, el próximo año el dinero se lo lleva el básquet o el ciclismo, que ya amenazan con demandar por discriminación.

La ceremonia inaugural será el 12 de abril en el Estadio Rommel Fernández. Paraguay entrará de séptimo, justo antes del anfitrión. La coreografía está ensayada: la bandera se desplegará en forma de guarania y el público coreará «Ñande Paraguápe». Si alguien llora, será por la música, no por la derrota. Porque esta vez Asunción no envía solo atletas; envía una factura pendiente de gloria.