Pérez tello desata la tormenta en el debate: corrupción, odebrecht y 345 ministros en la mira
El aire se cortaba. Marisol Pérez Tello clavó la mirada en Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga y soltó la frase que todos registraron en el móvil: “Ustedes son el caos”. Fue en la quinta tanda del debate presidencial 2026, cuando el tema oficial era educación, desarrollo y emprendimiento. Ella lo convirtió en un juicio paralelo por corrupción, lavado de activos y 345 ministros que pasaron por Palacio en menos de una década.
La acusación que nadie esperaba a las 21:07
La exministra de Justicia arrancó sin anestesia: “Desde el 28 de julio del 2017 hasta hoy hubo 345 ministros y 18 titulares de Educación, cortesía de la señora Fujimori y del señor López Aliaga”. La cifra sonó como un látigo. Keiko intentó replicar con un “está llena de odio”, pero el daño estaba hecho: la sala de prensa repitió el número en loop y Google Trends estalló.
Pérez Tello fue más allá. Señaló que los bloques fujimorista y renovador “avalan al Ejecutivo para proteger al crimen organizado” y que esa alianza “terminó con la calidad educativa y espantó a los jóvenes”. En otra época hubiera sido un ejercicio de retórica; anoche sonó como una denuncia formal que los fiscales escucharon de rebote.

Odebrecht, alas peruanas y la tarjeta que le volvió al portador
López Aliaga intentó devolver el golpe y la acusó de estar “manchada por Odebrecht”. Pérez Tello devolvió la pelota con velocidad de tenista: “Yo no tengo investigación, su partido recibió un millón de dólares de OAS y Odebrecht; su candidato en Arequipa tiene denuncia grave y usted suma tres procesos por lavado”. La réplica dejó al candidato de Renovación Popular callado por ocho segundos, una eternidad en televisión en vivo.
La frase “no seas mentiroso, no seas ocioso, no seas ladrón” se volvió meme antes de terminar el bloque. WhatsApp ardía con capturas de pantalla y TikTok ya había recortado el momento para repetirlo hasta el cansancio.

Educación como arma de doble filo
Tras la refriega, Pérez Tello soltó su propuesta: escuelas públicas “que liberan, igualan y hermanan”, erradicación de la anemia infantil con resultados medibles y ciencia sin cortapisas. Prometió “cuidar el capital humano y a los maestros” porque, dijo, “un país educado no se somete”.
La jugada fue clara: usar la educación no solo como política sino como contrapunto moral. Mientras sus rivales defendían currículos y tablets, ella hablaba de niños que llegan al aula con hambre y de cómo eso condena la convivencia antes que la competitividad.
La herida que no cierra
Keiko Fujimori cerró su bloque con un “el 90 % del país no la quiere”, pero la frase sonó a despedida anticipada. Pérez Tello, en cambio, selló su intervención con una promesa que retumbó: “Vamos a tener un país que se pueda encontrar”. Fue la única vez que bajó el tono y casi susurró; el contraste con los gritos previos fue tan brutal que el moderador tardó un segundo en reaccionar.
Las encuestas de boca de urna —esas que circulan en PDF entre estrategas— ya la dan subida tres puntos. No porque haya ganado el debate, sino porque logró algo más difícil: que los peruanos hablen de corrupción y educación en la misma oración, y que la noche del 2026 quede grabada como la del “345 ministros”.