Perú desentierra su antigua arma contra la crisis agraria

El Perú acaba de sacar del baúl un secreto que los incas ya conocían: el guano de las islas vuelve a ser la punta de lanza del Estado para salvar la agricultura familiar de la inflación de fertilizantes.

El Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) acaba de firmar el cheque: 20 millones de soles para sacar 14 765 toneladas de excremento de ave marino de los acantilados entre Macabí y Chimbote. La cifra habla por sí sola: 13 731 familias en 23 regiones recibirán gratis el abono que Alejandro von Humboldt ya envidiaba en 1803.

De las chincha a la chacra: el negocio que huele a historia y a pescado

Lo que nadie cuenta es que AGRO RURAL conserva el monopolio estatal del guano desde 1909 y que, esta vez, no se trata de exportar a Europa sino de devolverlo a los pequeños productores que nunca pudieron pagar la urea importada. El plan cubre 27 000 ha de café, papa, quinua y frutales que ahora podrán prescindir de los precios desorbitados del nitrato de amonio.

La lógica es brutal: mientras el precio internacional del fertilizante sintético se dispara por la guerra en Ucrania, el Perú decide sentarse sobre una reserva propia que crece sola, alimentada por la corriente de Humboldt. Las aves hacen su parte; el Estado, la logística.

Pero hay un detalle que suena a ironía: el mismo país que en el siglo XIX financió su Estado con el impuesto al guano ahora lo regala para evitar el hambre. La diferencia es que antes se cargó en los puertos de Callao para alimentar los campos ingleses; hoy se embolsa en 50 kg para que la agricultura familiar no quebre.

El fósforo que llega antes que el bono social

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La operación tiene fecha de vencimiento: diciembre de 2026. Para entonces, Midagri promete que el 100 % del guano estará en los suelos de Apurímac, Cajamarca o Puno. La clave está en el precio social: 0,40 soles el kilo, un 70 % por debajo del valor de mercado. Traducción: un subsidio encubierto que no aparece en los titulares pero que evita el éxodo rural.

El componente ambiental no es un adorno. Cada tonelada de guano que se usa es una tonelada menos de nitrógeno que no se convierte en óxido nitroso en la atmósfera. El Perú, que firma acuerdos verdes en Glasgow, acaba de encontrar en su propia costa el primer carbón agrícola que no necesita ser enterrado para cumplir la promesa de cero emisiones.

El cierre es numérico y despiadado: si el plan funciona, el país que exportó 12 millones de toneladas de guano entre 1840 y 1870 habrá devuelto a sus campesinos apenas el 0,1 % de lo que se llevó el mundo. Aún así, para la papa de Huancavelica eso es más que cualquier tratado de libre comercio.