Perú despierta: mujeres ya mandan en 4 de cada 10 exportadoras y facturan 653 millones

Las mujeres peruanas no solo entraron al club de la exportación: lo están reorganizando. En cuatro años duplicaron su presencia al frente de empresas que venden al exterior y ya controlan el 38,6 % del total. La cifra habla por sí sola: pasaron de 1.504 firmas en 2020 a 2.496 en 2024. Y no se trata de micromargen: facturaron más de 653 millones de dólares el año pasado, con una tasa de crecimiento anual del 30,7 % desde 2019.

El oro, la palta y la joyería: la nueva tripleta femenina

Lima sigue siendo la locomotora, pero Puno —a orillas del Titicaca— ya es la segunda provincia en valor exportado con mujeres al mando. El motivo: oro, arándanos, mangos y paltas que desembarcan en Emiratos Árabes, India y Estados Unidos. El salto cualitativo está en el portafolio: antes enviaban solo materia prima; ahora venden ropa terminada, calzado y joyas con sello peruno y certificaciones Women Owned que abren puertas en Nordstrom y boutiques de Dubái.

Ana Lucía Rivera, directora académica de Negocios Internacionales en CERTUS, desgrana la clave: «La formalización masiva post-pandemia les dio acceso a crédito y asistencia técnica. Antes eran informales, hoy negocian contratos en distintos husos horarios». Rivera insiste: «El know-how no cayó del cielo; fue resultado de talleres de negociación, Incoterms y branding que el Estado y la banca de desarrollo financiaron con ojo de inclusión».

Cuidados, crédito y reloj: las grietas que aún sangran

Cuidados, crédito y reloj: las grietas que aún sangran

El techo de cristal no se ha roto del todo. El acceso al financiamiento sigue siendo una trinchera: las evaluadoras de riesgo todavía preguntan «¿y si se queda embarazada?». La economía del cuidado —niños, adultos mayores, casa— recae en ella y le roba horas para cumplir con compradores en Tokio que exigen respuesta a las 3 a.m. Rivera resume la ecuación: «Mientras más formal sea la empresa, más fácil ignorar el género. Los números no ven sexo, pero la banca aún sí».

La solución pasa por dos frentes. Por un lado, líneas de crédito con garantía del Estado que ya no piden «codeudor masculino». Por el otro, redes familiares que asumen que la madre puede viajar una semana a Shanghai sin que el mundo doméstico se derrumbe. El 14,6 % de las ventas externas del sector Mipyme ya proviene de empresas lideradas por mujeres. Si esa proporción se replica en las grandes, Perú sumará más de 3.000 millones adicionales anuales a sus exportaciones.

La ola no es moda pasajera: es un cambio de marea. Y las olas, cuando rompen, no preguntan si alguien está listo: simplemente arrasan.