Podemos blinda la acusación: 'marlaska debe ir al congreso por el arresto racista de mbaye'
Pablo Fernández ya no pide, exige. El secretario de Organización de Podemos ha anunciado este lunes que registrará en los próximos días una petición de comparecencia urgente del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ante el Congreso de los Diputados. El motivo: la detención del exdiputado autonómico Serigne Mbaye en Madrid, que la formación morada califica de «violenta y racista».
La detención que enciende la mecha
Ocurrió el jueves por la noche en Usera-Villaverde. Mbaye, histórico activista y exparlamentario, fue arrestado junto a otras seis personas tras una refriega con la Policía Nacional. A la salida de la comisaría, en la madrugada del viernes, denunció: «Esto es racismo puro y duro». Podemos no ha esperado ni 48 horas para subir el volumen.
Fernández, en rueda de prensa en la sede del partido, fue tajante: «Un Gobierno que se dice progresista no puede seguir tolerando y encubriendo prácticas racistas dentro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado». Y añadió un dato que estalla en la cara de Marlaska: «Llevamos meses pidiendo su dimisión; esta vez no queremos explicaciones, queremos responsabilidades».

Cuando el congreso se convierte en juzgado
La ofensiva de Podemos no se limita a la comparecencia. Fernández avanzó que presentará también una batería de preguntas escritas y una proposición no de ley para forzar una investigación «verdaderamente independiente». El objetivo: que se depuren responsabilidades y que Marlaska asuma su papel de máximo responsable.
El mensaje es claro: si el ministro no da un paso al lado, Podemos lo arrastrará al hemiciclo. Y lo hará con el caso Mbaye como estandarte de una denuncia que, según Fernández, «no es un episodio aislado, sino la punta del iceberg del racismo institucional en España».
El partido morado ya ha recogido testimonios de vecinos y vídeos de los hechos que, aseguran, muestran un uso desproporcionado de la fuerza. «Las redadas racistas y las identificaciones por perfil étnico son una práctica habitual y recurrente», sentenció Fernández antes de subrayar: «Esto pasa cada día en las calles de nuestro país y este Gobierno lo sabe».

El coste político de mirar a otro lado
La jugada de Podemos obliga al PSOE a posicionarse. Si el Congreso admite la petición, Marlaska tendrá que explicar por qué la policía que él supervisa arresta a un exdiputado afroespañol que, además, llevaba años denunciando precisamente esas prácticas. Y tendrá que hacerlo en plena negociación de los Presupuestos Generales del Estado, donde Unidos Podemos aún mantiene llave.
El mensaje interno es demoledor: «No vamos a ser cómplices de un ministro que encubre el racismo», deslizaron fuentes de la dirección. Traducción: si el PSOE blinda a Marlaska, Podemos puede llevar el caso hasta el límite, incluso al coste de romper el equilibrio parlamentario.
La cuenta atrás ha empezado. Fernández anunció que el registro de la petición será «inminente». Mientras tanto, Mbaye ya prepara una querella por detención ilegal y prevaricación. La presión ya no viene solo de la calle: viene del propio Congreso. Y eso, en medio de una legislatura que agoniza, puede convertir un arresto de barrio en la primera grieta seria del gabinete de Sánchez.