politica

Mahiques sacude ddhh: otro funcionario fuera en 90 días y llega un hombre de macri

Leonardo Szuchet, penalista que ya facturó en la gestión macrista, reemplazará a Joaquín Mogaburu en la Subsecretaría de Derechos Humanos. La mudanza se oficializaría este miércoles, apenas tres meses después de que el propio Mogaburu se sentara en la silla que ahora le arrebatan.

El ciclo mogaburu se rompe en silencio

El saliente llegó por la mano de Sebastián Amerio, el ex número dos de Mariano Cúneo Libarona. Con Amerio desplazado, Mogaburu quedó colgado de un hilo que Juan Bautista Mahiques cortó sin miramientos. En la Casa Rosada aseguran que no habrá viraje ideológico, pero el timing pica los ojos: se anuncia a horas del 50° aniversario del golpe de Estado que dejó 30.000 desaparecidos.

Szuchet conoce la rutina. Fue jefe de gabinete de Claudio Avruj cuando el PRO manejaba la cartera nacional y antes dirigió la oficina de atención a víctimas porteña. Ahora vuelve con la misión de ponerle firma al discurso que Milei repite en cada acto: “Memoria, verdad y justicia sin grieta”. La frase suena a slogan, pero el Presidente quiere resultados visibles antes de la marcha del 24 de marzo.

Limpieza en cascada: ya suman tres bajas en 45 días

Limpieza en cascada: ya suman tres bajas en 45 días

La salida de Mogaburu se suma al retiro de Alejandro Melik en la Oficina Anticorrupción y a la renuncia de Tristán Corradini en Acceso a la Justicia. Mahiches despliega su propia malla de poder: designó a Gabriela Zangaro –magistrada con 35 años de rostro en los tribunales– para vigilar los fondos públicos y a la politóloga Jimena Capece para que los juzgados se acerquen a los barrios.

La doctora Zangaro llega con el currículum que exhibe en la vitrina del Consejo de la Magistratura: doctora en Derecho Penal, docente en la UBA y especialista en fraude al fisco. A sus 60 años, aceptó el desafío de blindar la gestión contra la corrupción interna, el talón de Aquiles de todo gobierno argentino.

Capece, en cambio, tendrá que traducir la jerga judicial en planes de acción que lleguen a las villas y a los pueblos del interior. Su tarea empieza con un dato demoledor: el 63 % de los argentinos nunca pisó un juzgado, pero el 100 % paga el costo de la ineficiencia.

El mensaje que no se dice

El mensaje que no se dice

Mientras tanto, Szuchet ya revisa los expedientes que hereda: denuncias de mapuches en Río Negro, trabajadores de Cresta Roja en Quilmes y familias de víctimas de Gendarmería en Salta. La agenda está cargada y la agenda 2025 se acorta. El ministro le exige un diagnóstico en 60 días y un plan de resultados antes de las elecciones de medio término.

La jugada es clara: Mahiques quiere una estructura que responda a su tono, ni a la interna libertaria ni al ala dialoguista del PRO. En el ministerio ya circula un PowerPoint con los nombres de los próximos en la lista. El mensaje es explícito: lealtad o puerta.

Así, en menos de dos meses, el ministro que juró con la Biblia de su abuela reconfiguró el tablero de la política judicial. Quedan por verse los efectos reales, pero la foto ya cambió: los rostros que rodean a Milei en DDHH ya no son los de diciembre. Y la cuenta regresiva para mostrar resultados arrancó ayer.