Rosario: la cámara federal blinda el procesamiento del juez salmain por coimas al dólar oficial
La Cámara Federal de Rosario acaba de sacudir el poder judicial santafesino: confirmó el procesamiento del juez federal Gastón Salmain y del escribano Santiago Busaniche por haberle facilitado diez millones de dólares al tipo de cambio oficial a cambio de una mordida de 200 000 verdes. El expediente “Atilla” ya tiene olor a nafta y a jaula.
El fallo que nadie esperaba antes de julio
Los jueces Aníbal Pineda, Silvina Andalaf Casiello y Élida Vidal desestinaron la jugada defensiva del magistrado, que clamaba prematuridad y falta de pruebas. Lo que encontraron fueron registros de antenas que ubican a Salmain y Busaniche cara a cara con el financista Fernando Whpei, el hombre que decidió cantar bajo el ala de la ley del arrepentido. Un día después de la medida cautelar que le abrió el MULC a Attila Fideicomisos SRL, Whpei y Busaniche se llamaron. La conversación duró poco, pero alcanza para hundirlos.
El dólar oficial valía menos que nunca. Era diciembre de 2023, la Argentina cambiaba de gobierno y la brecha con el blue superaba el 180 %. Whpei necesitaba comprar diez millones a precio oficial; Salmain, según la acusación, puso la firma y la cautelar contra el Banco Central. El 10 % de la ganancia cambiaria —unos 200 000 dólares— sería el retorno. Llegó la devaluación de Milei y la brecha se evaporó, pero la coima siguió estando ahí, como una factura vencida.

Prisión preventiva con candado diplomático
La Cámara dictó prisión preventiva para Salmain, pero con una condición ridícula: será domiciliaria con tobillera electrónica. Ridícula porque, mientras conserve los fueros, ni siquiera la Policía puede tocarle el timbre. La Constitución le sirve de coraza mientras el Consejo de la Magistratura decide si lo suspende o lo echa de una patada. Mientras tanto, sigue cobrando el sueldo de juez federal.
Busaniche, por su parte, se quedó sin pasaporte. A ambos les embargaron diez millones de pesos, cifra que parece chiste si se compara con los diez millones de dólares que movieron. La defensa del escribano grita que el arrepentido miente, que sus dichos son “endebles” y que la ley 27.304 exige que el colaborador no sea el más culpable. Los camaristas se lo saltearon: hubo pruebas autónomas que le dieron espalda a Whpei.
El caso ahora avanza al Consejo de la Magistratura, donde Salmain ya suma otras denuncias por irregularidades en contrataciones y en la distribución de causas. El círculo se cierra: el hombre que firmaba fallos contra el cepo cambiario ahora tiene el cepo puesto por sus propios colegas. Y Rosario, una vez más, aprende que cuando el dinero llama, la toga se dobla.
