Rtve denuncia un 'juicio político' del pp en el senado

La guerra por el control del aire ha estallado. RTVE ha respondido con una carta explosiva a la Comisión de Investigación que el PP quiere abrir en el Senado: «No es un control, es un juicio político». La frase, lanzada este lunes, resume el pulso entre la dirección de la radiotelevisión pública y el partido que ostenta la mayoría absoluta en la Cámara Alta. El objetivo del PP, según RTVE, no es auditar cuentas: es amordazar líneas editoriales que no gustan.

La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, bautizó la iniciativa como «Telepedro» y cargó contra lo que ella llama «sectarismo, radicalidad y pérdidas millonarias». RTVE devuelve el golpe y recuerda que ya existe un entramado de supervisión: la Comisión Mixta del Congreso, la CNMC y la normativa europea que entró en vigor en agosto. «Sustituir esos mecanismos por una comisión parlamentaria supone convertir el control en una forma de juicio político», advierte el comunicado.

Bruselas mira y la cnmc queda en tierra de nadie

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El Reglamento europeo de Servicios de Comunicación Audiovisual es claro: los Estados miembros no pueden interferir en las decisiones editoriales. RTVE interpreta que la comisión que prepara el PP vulnera ese precepto y anuncia que llevará el caso «a las instancias oportunas». La CNMC, por su parte, queda en un limbo: si el Senado asume la función de fiscal del contenido, el regulador pierde fuelle y la corporación queda expuesta a la intemperie ideológica.

El PP ya ha abierto seis comisiones esta legislatura: Koldo, CIS, DANA, apagón eléctrico, SEPI y seguridad ferroviaria. La séptima, contra RTVE, podría aprobarse por mayoría absoluta sin necesidad de negociar. El mensaje es demoledor: la derecha no solo controla el calendario, también quiere fijar la parrilla.

Desde dentro de Prado del Rey circula una mezcla de indignación y miedo. «Se está poniendo en duda nuestra existencia», reconocen empleados que piden anonimato. La dirección teme que la investigación sirva de escaparate para imponer una reforma estructural que acabe con el modelo actual de nombramiento del consejo y entregue la llave del edificio al gobierno de turno.

La batalla no es solo española. En Europa, gobiernos de Hungría y Polonia han convertido los medios públicos en altavoces del poder. RTVE advierte que el guion se repite: primero la acusación de despilfarro, después la infiltración y, finalmente, la asfixia. El comunicado lo deja claro: «No vamos a ser el próximo capítulo de esa serie». La radiotelevisión pública ha cruzado la línea roja y el Senado tiene la próxima jugada. La pantalla está tensa: o se defiende la independencia o se rueda un reality de política.