Barrena vuelve a rugir: asunción se tiñe de celeste con nueve argentinos en carrera

Alex Barrena aprieta los dientes y el puño. En la cancha 9 del Club Rakiura, el porteño de 23 años dejó atrás semanas de dudas y se sacó de encima al estadounidense Cannon Kingsley 7-5 y 6-3. Fue un estallido contenido: puños al cielo, una mirada que buscaba la bandera argentina entre las gradas, un susurro de "vamos" que le salió desde las tripas. Barrena volvió a sentirse tenista de carne y hueso, no un número flotando en el limbo del 173º puesto. Y Asunción, esa misma que el lunes lo inundó, ayer le devolvió el cielo despejado.

La lluvia pasó, quedan nueve

Mientras Miami blinda sus canchas para los multimillonarios del Masters 1000, el Challenger 75 paraguayo se convirtió en refugio de la legión argentina que no tiene entrada VIP al festejo. Nueve son los que aún suenan. Tres llegaron tras madrugar en la qualy: Carlos Zárate (575º), Valerio Aboián (464º) y Thiago Cigarrán (846º), que a los 25 años firmará su debut absoluto en un cuadro principal contra Nicolás Kicker. Zárate, en cambio, tendrá la pelea de su vida: se enfrentará hoy con Daniel Vallejo (99º), el flamante top-100 que despertó al país vecino.

Lautaro Midón, el correntino de 21 años, también firmó su tarjeta de presentación. Venció a Gonzalo Villanueva 7-5 y 6-3 en un partido que se estiró hasta la madrugada y que dejó al más experimentado mirando el techo de la cabina. Midón no quiere ser un nombre de pasillo: su plan es pegarle fuerte al ranking antes que el cemento europeo lo convoque.

Dos bajas y un cruce que arde

Dos bajas y un cruce que arde

No todo fue celeste. Guido Justo (280º) se llevó la peor parte ante la fiera juvenil de Bolivia, Juan Carlos Prado Ángelo, y Mariano Kestelboim (487º) apenas pudo ganar cuatro juegos ante Juan Pablo Varillas. Dos argentinos fuera, pero el miércoles promete fuego amigo: Luciano Ambrogi contra Santiago Rodríguez Taverna, y el propio Cigarrán contra Kicker. Doble eliminación garantizada, dole en la tribuna.

El plato fuerte llegará bajo reflectores. Genaro Olivieri, todavía con el perfume del título en Santiago, saltará a la cancha central a las 14 para medirse con el portugués Jaime Faria, segundo favorito. Más tarde, Vallejo y su recién estrenada etiqueta de top-100 recibirán a Zárate, que sueña con el golpe que lo catapulte fuera del pozo. Las gradas se llenarán de hinchas que cantarán en guaraní y castellano. El acento será celeste y blanco, pero el ritmo, sudamericano.

El certamen se vive por Challenger TV, esa pantalla que nadie paga en pesos y que todos miran en el celular mientras el colectivo atraviesa Formosa. Porque en el tenis de la periferia no hay glamour: hay hambre. Y hoy, Asunción sabe de eso.