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La ex que predijo el crimen del campeón de cornhole sin brazos: 'conocí su lado oscuro'

Tori Mattingly rompe el silencio y lo hace con un video que hela la sangre: Dayton Webber, el astro paralímpico del cornhole, le grita que abandone su casa meses antes de convertirse en el principal sospechoso de un asesinato que ha paralizado a Estados Unidos. Ella lo conoce bien: fueron pareja cuatro años. Ahora cuenta que su ex tenía 'un lado oscuro' y que, cuando supo que había matado a tiros a Bradrick Wells el 22 de marzo, solo atinó a murmurar: 'No me sorprende'.

De campeón a sospechoso: cronología de una caída sin freno

Webber perdió brazos y piernas a los diez meses por una infección bacteriana fulminante. Con prótesis y muletas se convirtió en fenómeno del cornhole, un juego que parece inofensivo hasta que una discusión dentro de su coche estalló en dos balazos en la cabeza de Wells, de 27 años. El cadáver apareció horas después en un jardín de Charles County, Maryland. El coche del campeón fue localizado 240 km más tarde en Virginia, donde Webber buscaba atención médica. La policía lo arrestó al recibir el alta.

Mattingly publicó un texto demoledor en Facebook: 'Me revuelve ver que dicen «no es él». Yo viví su ira, su control, su abuso'. La frase se viralizó en menos de 24 horas y encendió la mecha de un debate que trasciende el crimen: hasta qué punto el mundo deportivo ignora los signos de violencia cuando el protagonista es un héroe con discapacidad.

El silencio de la liga y la pregunta que nadie quiere responder

El silencio de la liga y la pregunta que nadie quiere responder

La American Cornhole League guarda silencio. Su estrella más mediática ahora enfrenta cargos de asesinato, asalto y uso de arma de fuego en delito grave. Mike Hoffman, su ex pareja en dobles, confiesa a The Guardian: 'Estoy entre la rabia y la tristeza. Si la acusación es cierta, tomó decisiones horribles'. Lo que nadie aclara es cómo un atleta que necesitaba ayuda para subir al podio pudo manejar un arma y, supuestamente, ordenar a los pasajeros que ayudaran a deshacerse del cuerpo.

La fiscalía aún no revela el móvil. El expediente solo dice que la discusión subió de tono y que Webber disparó. El arma apareció sin huellas útiles; el coche, salpicado de sangre. Para Mattingly, el misterio es una farsa: 'Conocí su furia. Ahora el país la conoce también'. El juicio está a meses, pero la condición moral ya cayó por su propio peso. El cornhole, deporte de ferias y barbacoas, tendrá que explicar por qué sus ídolos no siempre son lo que parecen.