Las chivas mexicanas nacieron de un belga y una tienda de ultramarinos

El 31 de marzo México se cruza con Bélgica en Chicago y el partido amistoso huele a broma del destino: el club más mexicano del fútbol mexicano fue fundado por un comerciante flamenco que llegó a Guadalajara vendiendo lencería europea.

Edgar Everaert, apodado «El Edgard» por los lugareños, abrió su almacén «La Ciudad de México» en 1905. El escaparate olía a jabón de marsella y a ambición. Ahí, entre rollos de lino y cajas de licores, el belga convenció a los hermanos Orozco de que el fútbol valía más que cualquier negocio textil. El 8 de agosto de 1906 nació el Unión Football Club con once europeos y un par de criollos que corrían descalzos para no romperse los tobillos en los campos de San Juan de Dios.

Las franjas rojas nacieron en brujas, no en jalisco

El primer uniforme era blanco, inmaculado, tan impoluto como aburrido. Everaert echaba de menos los colores de su Brujas natal. Un domingo de 1907 desplegó la bandera flamenca sobre el mostrador y anunció: «Así vestiremos a nuestros muchachos». Rafael Orozco, ya presidente del club, compró diez metros de raso y cosió las primeras rayas rojiblancas. La prensa local bautizó el estreno como «el partido de la bandera extranjera». Nadie imaginaba que esa camiseta se convertiría en símbolo de mexicanidad.

La metamorfosis tardó treinta y siete años. Hasta 1943 el Guadalajara fichaba franceses, españoles e incluso un portero suizo que atajaba de espaldas al arco. La Liga Mayor exigió entonces la profesionalización y el dueño de turno, don Salvador López Chávez, dictaminó: «O mexicanos, o nada». El 3 de octubre de 1943 debutaron puros nacidos en territorio nacional y golearon 4-1 al Atlante. La grada cantó «¡Así se juega con alma!». Nacía la leyenda del «Rebaño Sagrado», pero todavía faltaba el nombre.

El insulto que se volvió tatuaje

El insulto que se volvió tatuaje

El 30 de septiembre de 1948 El Informador tituló: «Jugaron a las carreras y ganaron las ‘Chivas’ 1-0». El periodista usó la palabra como sinónimo de torpeza. Aficionados del Atlas la corearon para mofarse: «¡Chivaaaas, chivaaaas!». El estadio Jalisco retumbó con un burdo balido colectivo. Pero la burla se volvió abrazo. Dos semanas después los propios seguidores rojiblancos llegaron con cabezas de chiva de cartón. En 1957 el club registró la marca. Hoy el animal aparece en el escudo, en el himno y en cada cerveza que sirven los cantineros.

Belgica visitará México en 2026 para la Copa del Mundo. La federación mexicana eligió Guadalajara como subsede. Everaert murió en 1921 sin ver ni un solo partido de su creación con puros mexicanos. La tienda «La Ciudad de México» sigue abierta, ahora vende playeras oficiales de las Chivas. En la caja registradora hay una fotografía amarillenta del belga con bigote de cepillo y pantalón de pana. Los empleados cobran con billetes que llean el rostro de Juárez, pero la camiseta que enseñan al turista nació en Brujas. El fútbol siempre fue negocio de idas y vueltas.