Perú se juega la cara en madrid: mano menezes tiene 90 minutos para evitar la crisis
El reloj corre y la paciencia se agota. Este martes 31 de marzo, a las 20:00 hora local (13:00 en Lima), la selección peruana saltará al césped del Estadio Municipal de Butarque con una sola misión: ganar o escuchar el silbido de una afición que ya no cree en promesas. Tras la derrota 2-0 contra Senegal en París, Mano Menezes tiene 90 minutos para demostrar que su proyecto no es otro espejismo.
La derrota en parís dejó heridas visibles
Ismaïla Sarr y Nicolas Jackson no solo marcaron goles; destaparon la debilidad de un equipo que parece armado con pegamento en lugar de fútbol. Perú no tocó, no presionó, no existió. Los números duelen: cero remates al arco, 38% de posesión y un solo tiro de esquina en 94 minutos. La hinchada, que desembolsó 80 euros por la entrada, regresó a casa con la sensación de haber pagado por ver un ensayo general sin actores.
Honduras, rival de turno, llega con la misma sed. Los catrachos no juegan un partido oficial desde noviembre de 2025, cuando el 0-0 en Costa Rica les cerró las puertas del Mundial. Ahora, bajo el mando del español José Francisco Molina, buscan lavar la imagen de una generación que prometió y nunca entregó. El choque, en teoría, es un amistoso. En la práctica, es una batalla por la credibilidad.

El historial que nadie quiere recordar
Perú y Honduras se han cruzado cinco veces en la era moderna. El saldo: dos victorias peruanas, dos empates y una derrota. El último antecedente, un 0-0 en Houston 2012, fue tan insulso que los periódicos de la épica lo archivaron en la sección de avisos clasificados. Más doloroso fue el 5-3 de la Copa Oro 2000, cuando Holsen y Soto humillaron a los centroamericanos hasta provocar una invasión de campo que terminó el partido antes de tiempo. Aquella noche, Perú parecía un equipo; hoy, es un rompecabezas sin piezas.
La convocatoria de Menezes generó más dudas que certezas. Christian Cueva, fuera por “motivos tácticos”, mirará el partido desde la tribuna. Luis Advíncula, con 35 años, seguirá de lateral puro velocista sin cruzar. Y Gianluca Lapadula, goleador del Cagliari, recibirá centros de extremos que aún no saben si jugarán por fuera o por dentro. La incógnita: ¿quién levantará el balón muerto cuando el juego se rompa?

Los números que enfrían la sangre
Desde que Menezes asumió en diciembre, Perú ha jugado cuatro amistosos: dos derrotas, un empate y una victoria ante Jamaica que olía a consolación. El promedio de gol es de 0,5 por partido; el de goles en contra, 1,75. Si la tendencia se mantiene, la blanquirroja cerrará 2026 con el peor registro ofensivo de su historia. Peor aún: la última vez que Perú ganó dos seguidos fue en 2022, cuando Gareca aún estaba en el banco.
El partido se verá por América TV y ATV en abierto, mientras Movistar lo resguarda para suscriptores. Las plataformas digitales prometen minuto a minuto, pero nadie garantiza goles. En redes, la etiqueta #MenezesOut ya trepa tendencias antes del saque inicial. La pregunta no es si ganar o perder, sino cuánto tiempo aguantará la dirigencia si el resultado vuelve a ser un epitafio.
El balón rodará en Madrid, pero el eco llegará a Lima. Otra derrota y la selección dejará de ser un equipo para convertirse en un archivo muerto de promesas rotas. Menezes lo sabe: este martes no se juega un amistoso; se juega el último cartucho de una era que nunca despegó.