Steam regala cuatro juegos: aventura de hurón, bombas, plagas y ciudades sin pagar
Valve ha puesto en marcha esta semana un nuevo lote de títulos gratuitos que pueden desaparecer sin avisar. El truco: añadirlos ahora a la cuenta y jugarlos cuando apetezca, sin límite de tiempo.

Cómo atrapar los juegos gratis antes de que se esfumen
Steam reparte claves como si fueran caramelos. Ferret Quest, Bomb’s Lair, Pest’Off y Vythzkel-of-City Dinasty han saltado del 0 € al «pertenece para siempre» con solo pulsar un botón verde. La mecánica es tan sencilla que duele: busca el juego, clica «Añadir a la cuenta» y olvídate hasta que te apetezca instalarlo dentro de tres años.
Ferret Quest es la sorpresa más adorable del lote. Un hurón pixelado recorre escenarios sin prisa, coleccionando objetos y resolviendo puzles que parecen diseñados para desconectar del mundo real. No hay marcadores, ni microtransacciones, ni estrés. Solo tú, la musiquita relajante y la sensación de estar jugando a calmar la ansiedad.
Bomb’s Lair cambia radicalmente el chip: aquí la supervivencia se mide en segundos. El jugador calcula rutas mientras explosivos aparecen por doquier. Es la típica partida de «un minuto más y me acuesto» que se convierte en hora y media de sudor frío. Ideal para quienes odian tutoriales interminables: aprendes a base de estallidos.
Pest’Off convierte la exterminación de bichos en deporte de precisión. Aparecen, desaparecen y tú aplastas. Rápido. Cada nivel es un test de reflejos que termina antes de que te dé tiempo a aburrirte. Puro arcade de lavandería, el juego que abres mientras el café se calienta.
Vythzkel-of-City Dinasty eleva la apuesta. Construir una ciudad desde cero sin pagar un euro suena a trampa, pero ahí está. Gestión de recursos, planificación urbana y crisis de tráfico incluidas. El título invita a maratones, no a partidas rápidas. Si te enganchas, olvida el fin de semana.
El dato que duele: en 2023 Steam regaló más de 2.300 títulos de este tipo. Muchos usuarios los ignoran por parecer «juegos de relleno», luego se arrepienten cuando suben de precio o desaparecen de la tienda. El perfil de Elisabetta Pagani en NuoveFrontiere alertó hace meses: «Detrás de cada juego gratis hay un estudio indie que necesita visibilidad. Aprovecharlos es gratis; ignorarlos, caro».
La jugada oculta de Valve es tan vieja como eficaz: cuanto más grande tu biblioteca, más probable que compres los DLC de esos juegos «gratis» o caigas en la cuenta de que ese pequeño desarrollador tiene una saga completa de pago. La trampa es tan suave que parece abrazo.
Los cuatro títulos ya están disponibles en las cuentas europeas. No hay fecha de caducidad anunciada, pero Steam puede retirarlos sin previo aviso. La última vez que pasó fue con Pixel Puzzles: Japan, que pasó de 0 € a 9,99 € en menos de ocho horas. Quien lo añadió, lo conservó; quien lo ignoró, lo pagó.
La moraleja se resume en dos clics: añadir ahora, llorar nunca. O llorar después, cuando tu amigo te enseñe su partida de 40 horas en Vythzkel-of-City Dinasty y tengas que comprarla a precio completo.