Trump absuelve petro: la carta que cambia la campaña en colombia

El telón de acero que separaba a Donald Trump de Gustavo Petro se alzó de golpe. Funcionarios de Washington aseguraron en privado a Bogotá que el presidente colombiano no enfrenta cargos penales en la investigación que el distrito de Nueva York abrió sobre sus presuntos vínculos con el narcotráfico. La revelación llega a 72 días de la primera vuelta electoral del 31 de mayo y amenaza con voltear la mesa de una campaña que ya daba vértigo.

La trama que nadie firmó

Las pesquisas, aún en fase embrionaria, exploran si la campaña de Petro recibió dinero de carteles y si se reunió con narcos. Pero lo que en enero parecía la antesala de un Maduro 2.0 —la captura del presidente venezolano en República Dominicana aún huele a pólvora— ahora se diluye en un «no hay caso, por ahora» que llega por vía diplomática y no judicial. Cuatro fuentes, dos de cada capital, confirman el mensaje: «No están en el radar de acusaciones».

La Casa Blanca remite al Departamento de Justicia; este se niega a hablar. Petro, que llegó a llamar a Trump «enfermo mental» y recibió amenazas de aranceles y hasta de bombardeo, guarda un silencio que en Bogotá interpretan como victoria táctica. La razón: cada vez que Washington le aprieta, su popularidad sube. La última encuesta, filtrada el viernes, coloca a Iván Cepeda, su delfín, cuatro puntos arriba del centro-derecha. El efecto «voto solidario» vuelve a funcionar.

El precio de la tregua

El precio de la tregua

Trump necesita un Colombia estable para su Plan Anaconda contra los carteles: fentanilo en el norte, cocaína en el sur. Petro, sin re-elección, necesita que su heredario proteja los acuerdos de paz que ya sangran. El trato, insinúan en la cercana embajada de Washington, es simple: silencio judicial a cambio de mano dura militar. Así se explica que en las selvas de Putumayo los helicópteros estadounidenses vuelvan a coordinar bombardeos sobre disidencias de las FARC que, paradójicamente, financiaron parte de la campaña de Petro en 2022.

En los pasillos del Capitolio colombiano la derecha grita «intervención»; la izquierda responde «chantaje». El tiempo dirá si la tregua dura más que un tuit. Mientras tanto, la única certeza es la fecha: 31 de mayo. El día en que los votantes decidirán si el teatro de Trump y Petro merece un segundo acto o si, por el contrario, la función acaba con los titulares de hoy arrugados en la papelera de la historia.