Venezuela blinda la semana santa: 229.000 uniformados en la calle para ocultar el apagón
El nuevo ministro de Defensa, Gustavo González López, convocó de urgencia a los comandantes de la Guardia Nacional Bolivariana. No era una reunión rutinaria. Era un operativo de distracción maestra: mientras el país se apaga literalmente, ellos prometen orden interno.

La patrulla que tapa los cables cortados
La orden llegó desde Miraflores. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, exigía optimizar las capacidades operativas de la Fuerza Armada. Traducción: hay que mostrar músculo antes de que la gente salga a protestar por los cortes de luz que ya duran semanas.
González López, en el cargo apenas desde hace 14 días, heredó un ministerio que controló Vladimir Padrino López durante una década. Su primera gran acción: desplegar 229.000 efectivos —policías, militares, bomberos— para vigilar playas, carreteras y centros comerciales. La excusa: proteger el asueto de Semana Santa. El motivo real: evitar que alguien encienda una vela y recuerde que sin electricidad no hay resurrección.
El gobierno decretó cinco días inhábiles para escuelas y ministerios. Dijeron que era un plan de ahorro energético. Lo que no dijeron es que el apagón ya lleva tres semanas en estados como Zulia, Mérida y Táchira. Mientras tanto, el ministerio publicó en Instagram a los uniformados de carrubio —ese rojo oscuro que ya no distingue entre guardia y partido— sonriendo junto a sus jeeps.
La cifra habla por sí sola: casi un cuarto de millón de personas movilizadas para custodiar el silencio. No se trata de seguridad ciudadana; se trata de seguridad del régimen. Cada uniformado en la esquina es un recordatorio: protestar cuesta caro, y en la oscuridad nadie verá tu cara.
González López no necesitó anunciar estado de excepción. Con este despliegue ya lo dejó implícito: Venezuela vive un feriado permanente de derechos, iluminado solo por los faroles de los tanquetas.